Andorranos apoyan fuegos artificiales de Sant Joan con salvaguardas animales y ecológicas
Los andorranos valoran los fuegos artificiales de Sant Joan, pero encuestas y grupos de bienestar animal impulsan controles de ruido, zonas y horarios para proteger animales, medio ambiente y seguridad contra incendios en terreno montañoso.
Claves
- Encuesta callejera muestra apoyo fuerte a fuegos artificiales como tradición, pero con restricciones como zonas de lanzamiento y límites de ruido
- Grupos ARPA, GosSOS y Apapma exigen espectáculos organizados para evitar pánico en mascotas, fauna y personas vulnerables
- Protección Civil urge uso seguro de pirotecnia ante riesgos de fuego; ventas estables en 30-40 € por paquete familiar
- Autoridades pendientes de anunciar medidas específicas para la víspera
Los andorranos apoyan con fuerza los fuegos artificiales para las celebraciones de Sant Joan, pero piden regulaciones más estrictas para proteger a los animales, el medio ambiente y los riesgos de incendio, según una encuesta callejera y las demandas de grupos de bienestar animal.
La encuesta audiovisual, realizada de cara a las tradicionales concentraciones de la víspera, detectó un amplio respaldo para conservar los espectáculos como parte esencial del festival y de las tradiciones familiares de varias generaciones. La mayoría de los encuestados prefirió restricciones a prohibiciones, como zonas de lanzamiento designadas, horarios limitados y controles de ruido para reducir el estrés en mascotas y animales salvajes, algo especialmente relevante en los paisajes montañosos de Andorra rodeados de espacios naturales.
Asociaciones de protección animal como ARPA, GosSOS y Apapma han intensificado sus demandas de eventos predecibles y menos disruptivos. Critican el uso indiscriminado fuera de los horarios programados o en zonas sensibles, que provoca pánico en perros que tiemblan, huyen, dejan de comer o se lesionan. Los grupos abogan por espectáculos organizados anunciados con antelación, un giro hacia pirotecnia visual con menos decibelios y límites en zonas y duración para no afectar a la fauna en épocas de cría, a bebés, ancianos, pacientes hospitalarios y personas con autismo o sensibilidad al sonido.
ARPA subrayó que el problema radica en la incivismo, no en la tradición en sí, mientras que GosSOS argumentó que ninguna costumbre debe prevalecer sobre el daño a animales, personas o el medio ambiente, y propuso alternativas como luces o drones. Apapma destacó cómo los ecos amplifican el ruido en los valles y pidió confinar los petardos al día y hora específicos de la víspera en lugares establecidos.
Protección Civil emitió las habituales pautas de seguridad: comprar pirotecnia autorizada en establecimientos con licencia, adaptar los productos a la edad y al usuario, evitar lanzamientos cerca de multitudes, bosques o vegetación, y emplear métodos de ignición seguros. Incluye consejos adicionales como no guardar fuegos artificiales en los bolsillos, evitar ropa sintética, proteger extremidades y cabeza, asegurar ropa tendida y toldos en casa, y limitar las hogueras a lugares autorizados.
Los riesgos de incendio siguen siendo prioritarios en medio del calor seco, aunque tiendas como Petards Piroprat y Armeria Andorrana reportan ventas estables similares a años anteriores. Las familias gastan habitualmente entre 30 y 40 euros en paquetes preparados, prefiriendo fuentes y baterías, mientras que los jóvenes optan por truenos. Se espera una compra máxima justo antes de la víspera.
Las autoridades no han detallado medidas para los eventos de este año.
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