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Cultura·

Investigadora analiza la fusión de vocales medias en el catalán andorrano de los jóvenes

La tesis de Sílvia Rovira revela la pérdida de contraste entre vocales medias abiertas y cerradas en generaciones jóvenes, impulsada por economía lingüística y no por influencia española, en medio de preocupaciones por la vitalidad del dialecto.

Claves

  • Tesis de Sílvia Rovira analiza acústicamente la fusión de vocales medias en catalán andorrano de jóvenes.
  • Generaciones jóvenes pierden contraste entre vocales medias abiertas/cerradas, asemejándose a la cerrada por economía lingüística.
  • Trabajo de campo con más de 70 nativos andorranos de 14-70 años, centrado en edad, género y actitudes lingüísticas.
  • Cambio es evolución interna, no influencia española; plantea dudas sobre vitalidad del dialecto.

Sílvia Rovira, investigadora predoctoral de la Universidad de Barcelona, realiza el primer análisis acústico del sistema vocálico del catalán andorrano. Su tesis doctoral examina si los hablantes jóvenes están fusionando las vocales medias abiertas y cerradas en posición tónica, como las que distinguen "peix" (pez) de "pis" (piso).

Los resultados preliminares indican que las vocales medias de las generaciones más recientes ya no son contrastivas, con la forma fusionada asemejándose acústicamente a la variante cerrada —aunque el análisis en curso confirmará si se alinea completamente o permanece intermedia—. El estudio, ahora en fase de trabajo de campo, se dirige a andorranos nativos de 14 a 70 años nacidos en el país o llegados en la primera infancia. Rovira subraya que las características fonéticas deben adquirirse antes de los ocho años para una competencia nativa, garantizando que los datos reflejen rasgos locales auténticos libres de influencias externas.

Divide a los participantes en cuatro grupos de edad, habiendo cubierto en gran medida a los adolescentes pero buscando más en Canillo y Encamp, especialmente de 30 a 45 años. El trabajo de campo continúa en las instalaciones de AR+I en Andorra la Vella hasta el Día de San Juan, con sesiones adicionales en septiembre, con el objetivo de al menos 70 entrevistas.

Rovira atribuye el cambio a una evolución interna impulsada por la economía lingüística —las vocales cerradas requieren menos esfuerzo articulatorio— en lugar del contacto con el español. Signos tempranos aparecen en el estudio dialectal de Manel Riera de 1992 con informantes nacidos entre 1890 y 1930, anterior al auge del español. Los hablantes mayores muestran fusiones parciales con menos distinción, sobre todo en las parroquias del norte limítrofes con zonas como la Cerdanya francesa donde los contrastes ya eran débiles, lo que sugiere un continuo lingüístico.

La investigación examina la edad, el género y las actitudes hacia el catalán, el español y el francés. Los adolescentes suelen liderar los cambios, divergiendo del habla familiar hacia innovaciones entre pares como marcadores de identidad. Esto encaja en la desdialectalización más amplia de los dialectos catalanes noroccidentales, con Andorra a la cabeza en la pérdida de vocabulario único y morfología verbal/nominal entre los jóvenes, como señalan el estudio de Rabassa de 1994 y los hallazgos de Perea de 2023.

Los hablantes nativos se acercan ahora al estatus de minoría, con el español como lengua franca intergrupal por defecto. La vitalidad del catalán andorrano depende de los hábitos de las generaciones jóvenes, señala Rovira. Al completarse, los resultados figurarán en su disertación y revistas académicas, proporcionando los primeros datos instrumentales más allá de descripciones previas.

Un editorial de El Periòdic calificó el trabajo como vital para monitorear la evolución lingüística en el contexto demográfico cambiante de Andorra, abogando por una consciencia informada en lugar de preocupación.

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