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Cultura·

Mossèn Ramon Rossell celebra 60 años de servicio en la parroquia de Canillo

El sacerdote andorrano Mossèn Ramon Rossell recibió homenajes de autoridades y feligreses en una eucaristía que honró sus seis décadas de ministerio. Destacaron su humildad, integración local y aportaciones perdurables a Canillo.

Claves

  • Evento en la iglesia de Sant Serni con autoridades como el Síndic General Carles Ensenyat y el Cònsol Major Jordi Alcobé.
  • Llegó en 1966 con 500 habitantes en Canillo; fundó los campamentos Aina en 1982.
  • Homilía sobre humildad y servicio; bromeó llamando 'consejo parroquial' al café.
  • Homenaje con exposición de 60 fotos de su vida y elogios a su integración comunitaria.

Mossèn Ramon Rossell celebró 60 años de servicio pastoral en la parroquia de Canillo el domingo con una emotiva eucaristía y homenaje al que asistieron autoridades andorranas y feligreses.

El acto en la iglesia de Sant Serni congregó a una parroquia llena pero no abarrotada, en la que estuvieron presentes el Síndic General Carles Ensenyat, los consellers de Canillo Guillem Casal y Mònica Bonell, el Cònsol Major Jordi Alcobé, y diversos consellers generales y comunales. Incluyó un repaso al ministerio de Rossell, jalonado por anécdotas como su llegada a Canillo el primer domingo de 1966 procedente de Coll de Nargó, cuando la parroquia contaba con apenas 500 habitantes y Andorra con unos 14.000.

En su homilía, Rossell rememoró momentos clave, como la fundación de los campamentos de verano Aina en 1982 para fomentar la convivencia y los valores. Atribuyó su aprendizaje al «café de la gente del pueblo», y señaló que «sirviendo se aprende». Bromeó con que nunca tuvo un consejo parroquial formal —«otros rectores podrían no estar de acuerdo, pero mi consejo parroquial era el café»— y subrayó que «la vida consiste en ser humilde, aprender, servir y amar como Jesús». Insistiendo en la humildad como camino de crecimiento, añadió: «Nadie es más grande que quien se arrodilla ante el Padre». Tras seis décadas, expresó su gratitud: «Hoy soy yo quien os da las gracias a todos».

Alcobé describió el día como «uno de alegría» y a Rossell como «una figura de referencia para una parroquia y un país». Elogió su integración en la vida local —cambiando la sotana por pantalones de fútbol o montando en motocicleta—, su apoyo a las personas vulnerables, su faceta como escritor y su resistencia ante los cambios generacionales manteniendo siempre la búsqueda de una sociedad mejor.

El homenaje concluyó con la inauguración de una exposición que muestra alrededor de 60 fotografías de la vida personal de Rossell.

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