Las calles de Canillo acogen retratos gigantes de mayores de la parroquia en la exposición de Gemma Pla
La fotógrafa Gemma Pla transforma el centro histórico de Canillo en un espacio de recuerdo con retratos masivos de 20 padrinos y madrinas, que comparten tradiciones perdidas y memorias del pasado parroquial.
Claves
- *LA BvELLESA del Pirineu* muestra lienzos de 2 m de 20 padrinos y madrinas de Canillo con sus historias personales.
- Captura tradiciones perdidas, vida cotidiana y nostalgia por un pueblo más lento.
- Parte de Canillo Escènic Arts, surgió del proyecto de Pla en 2023 en Pirineos catalanes.
- Exposición gratuita en el centro histórico hasta el 8 de agosto, abierta a todos.
El centro histórico de Canillo se ha convertido en un espacio al aire libre de recuerdo con la exposición *LA BvELLESA del Pirineu*, que presenta retratos de gran formato de la fotógrafa Gemma Pla de 20 padrinos y madrinas de la parroquia.
La muestra, integrada en el programa Canillo Escènic Arts, exhibe los recuerdos, tradiciones y experiencias de los retratados que trazan la evolución de la parroquia. Cada lienzo de dos metros combina un retrato en primer plano con un relato personal, capturando costumbres perdidas, la vida cotidiana del pasado y lo que más echan de menos de su hogar.
El proyecto surgió en 2023, cuando Pla comenzó a fotografiar a los mayores de su pueblo de Estamariu. Las largas conversaciones revelaron historias que merecían ser preservadas, lo que dio lugar a su estilo característico de fusionar imagen y texto. «Compartieron tradiciones que han desaparecido, cómo era la vida antes o lo que añoran del pueblo», explicó.
Tras exponer en varios pueblos de los Pirineos catalanes, llevar la obra a Andorra supuso un hito. «Andorra, aunque es un país separado de Cataluña, es tierra de Pirineos, y me entusiasmó traer aquí este proyecto», señaló Pla. El director de Canillo Escènic Arts, Toni Colom, elogió su idoneidad: las piezas a gran escala cuentan «una historia muy humana de la parroquia» de forma fresca.
Los organizadores seleccionaron a los participantes de forma voluntaria, fotografiando a algunos en sus casas y a otros en el Centre Com a Casa. Un tema recurrente fue la nostalgia por un Canillo más pequeño, donde los vecinos se conocían, los saludos eran constantes, la vida transcurría más despacio, predominaba el trabajo de campo y los lazos con la naturaleza —en lugares como el valle de Incles— se sentían más cercanos. «Todos transmitieron el anhelo por esa calma pasada y la vecindad», resumió Pla.
La exposición permanece abierta hasta el 8 de agosto en las calles del casco antiguo, de forma gratuita y accesible a todos, invitando a explorar el patrimonio local a través de estos testimonios vivos.
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