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Cultura·

El 32º Els Pastorets triunfa en representaciones al aire libre en Andorra

Los codirectores celebran el exitoso segundo año en la Casa Comuna con una puesta en escena refinada, gran afluencia y elementos innovadores pese al frío

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraEl Periòdic

Claves

  • Cuatro funciones en Casa Comuna atrajeron 700-800 personas cada una, favoreciendo los horarios de las 18.00 h por el frío.
  • Adaptación refinada del guion de Folch i Torres con detalles andorranos, bailes esbart, teatro de sombras y cambios de género.
  • Participaron ~100 voluntarios; elogiada por los directores y la concejala por sus lazos comunitarios y evolución creativa.
  • Esperan volver al auditorio Claror en 2026 tras el exitoso ciclo al aire libre.

Las codirectoras Txell Díaz y Núria Montes han calificado la 32ª edición de *Els Pastorets* como un triunfo, con la producción que concluyó con éxito el martes en Sant Julià de Lòria tras cuatro representaciones al aire libre en la Casa Comuna. Las funciones de los días 26 y 28 de diciembre, más el 4 y el 6 de enero, atrajeron grandes audiencias de 700 a 800 personas por sesión pese al frío, que favoreció el horario de las 18.00 h frente al de las 20.00 h. La concejala de Cultura local, Teresa Areny, expresó su satisfacción por la afluencia y la puesta en escena refinada, que ha consolidado ideas del debut del año pasado con el mismo elenco e incorporado nuevos elementos creativos.

El formato al aire libre en la Casa Comuna —adoptado por segundo año debido a la indisponibilidad del auditorio Claror del Centre Cultural Lauredià— permitió a Díaz y Montes pulir conceptos probados por primera vez hace dos años. Antes de la tercera función del sábado, explicaron a los periodistas que repetir sede aportó estabilidad para profundizar en el trabajo con actores, técnicos y ellas mismas. Montes lo describió como «la guinda del pastel» a sus esfuerzos iniciales, mientras que Díaz calificó el espacio de «muy especial y emblemático», elogiando el acceso total concedido por las autoridades de Andorra la Vella.

Ambientada en la Andorra de principios del siglo XX, la adaptación del guion de Josep Maria Folch i Torres incorporó personajes y detalles locales manteniendo intacta la trama. Entre los destacados, bailes al estilo esbart recuperados, una canción de las Furias con influencias pirenaicas y una ampliación del teatro de sombras chinescas con simples sábanas y cartón para transformar entornos familiares durante 45 minutos. Díaz resaltó su potencia visual en escenas como la Anunciación, convertida en un tableau vivant, mientras que Montes apuntó a los calderos de Pere Botero, donde accesorios rudimentarios evocan una nueva leyenda al estilo de cuento de hadas. Ajustes sutiles en el guion modernizaron elementos, como intercambiar algunos papeles masculinos por femeninos o hacer que María elija a José en la escena de la boda. «La historia es la que es, y a la gente le gusta respetada», dijo Díaz.

Con unos 100 participantes en su mayoría voluntarios, la producción enfatizó los lazos comunitarios. Montes calificó la coordinación de «un reto y una gran responsabilidad», facilitada por su larga colaboración, y Díaz insistió en respetar el tiempo de los voluntarios. Areny destacó una evolución significativa, con las sombras ganando protagonismo como rasgo destacado imposible de replicar en interiores. Espera que la edición de 2026 pueda volver al auditorio Claror, previsto listo para primavera, aunque los planes se mantienen con cautela. Mientras tanto, las zonas exteriores de la Casa Comuna acogerán futuros eventos culturales.

Díaz había animado a los espectadores a asistir a las últimas funciones al aire libre, definiéndolo como una experiencia única con calefactores pese al frío. El acto final mereció fuertes aplausos, confirmando el éxito de la temporada.

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