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Cultura·

Albert Villaró: Flâneur pirenaico que fusiona historia, literatura y vida rural

En las montañas de Andorra, el historiador Albert Villaró vive como un integrista aldeano, entrelazando investigación archivística, novelas que evocan mundos antiguos y música.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Se integra en la vida del pueblo de Estamariu, reparando caminos y canales con los vecinos.
  • Historiador y exarchivero que investiga diplomas medievales y yacimientos prehistóricos como dólmenes.
  • Autor de novelas como *Obaga* y *Cadí*, además de columnas irónicas diarias en *Diari d'Andorra*.
  • Músico de bajo; cuida huerto, animales, hornea; usa apps para aves y vuelos.

Albert Villaró encarna al *flâneur* pirenaico por excelencia, fusionando sin fisuras la vida rural, la erudición histórica y la creatividad literaria en las montañas de Andorra.

Viviendo en Estamariu, Villaró se integra por completo en los ritmos del pueblo. Participa con los vecinos en la reparación de caminos tras el invierno o en la limpieza de canales de riego en primavera, contribuyendo a la solidaridad comunal que sostiene las comunidades de montaña. A pesar de su talante reservado, casi flemático, y su habla lacónica, esta implicación encaja con la ruda *orqueria* —término local para la terquedad montañesa— que define la zona.

Historiador de formación, Villaró ha trabajado como archivero en La Seu d'Urgell, donde nació, y en Andorra la Vella. Durante años, dirigió el departamento de estudios históricos del antiguo Institut d'Estudis Andorrans, ahora bajo Andorra Recerca+Innovació. Su investigación une épocas: descifra diplomas y pergaminos medievales, mientras defiende yacimientos prehistóricos como petroglifos, dólmenes y el dolmen de Biscarbó.

Las novelas de Villaró extraen de estos mundos. Obras como *Obaga*, *Tercer origen*, *La primera pràctica* y su última, *Cadí (una biografia)*, evocan escenarios medievales y música antigua. Sin embargo, pasa sin esfuerzo a comentarios contemporáneos, con columnas irónicas en *Diari d'Andorra* de lunes a viernes.

La música impregna su vida —Bach de forma constante en sus oídos, junto a piezas antiguas que aparecen en sus libros—. Toca el bajo en la banda de pop-rock Nova Companyia Instrumental. En su cabaña de montaña de puertas abiertas con vistas a la cadena del Cadí, cuida un huerto de verduras, gallinas y otros animales, hornea pan y pizzas en horno de leña herederas de la tradición pastelera de su familia, y se levanta antes del alba para largas caminatas con sus perros. Estos paseos solitarios, bajo cielos estrellados y entre el despertar del canto de aves, alimentan su escritura.

La tecnología complementa sus aficiones: apps identifican vuelos que pasan por encima desde Hamburgo, Manchester o Alicante, y distinguen cantos de aves como los del pito real o la lavandera cascadeña. Con su cabeza rapada y complexión delgada, evoca a un John Malkovich pirenaico —una figura neorrural a gusto con la sangre, el fuego y el agua, el pasado y el presente, la ficción y la realidad—. Villaró navega sin temor por esta encrucijada, conectando las huellas ancestrales de Andorra con el mundo moderno.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: