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Cultura·

La asociación más antigua de Andorra celebra 250 años desde su fundación en 1776

La Consòrcia de Casats d'Andorra la Vella, anterior a la Declaración de Independencia de EE UU, perdura como hermandad de Carnaval que ofrece ayuda mutua y.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Fundada el 21 de febrero de 1776 por hombres casados para organizar el Carnaval y ayudar a familias.
  • Evolucionó durante siglos: de apoyo mutuo a eventos anuales como Consell del Bull y Dimecres de Cendra.
  • Miembros: hombres andorranos casados en Andorra la Vella, ~200 miembros, lazos familiares aseguran futuro.
  • Líderes destacan las reuniones como vitales reencuentros en la Andorra moderna.

La Consòrcia de Casats d'Andorra la Vella, reconocida como la asociación más antigua de Andorra, conmemora su 250 aniversario este año, tras perdurar desde su fundación en 1776 a pesar de profundos cambios sociales.

Ton Armengol, el cònsol actual, resaltó la longevidad del grupo durante una reciente reunión con el segundo cònsol Xavier Altimir y el secretario Jordi Sansa. Destacó que la entidad precede a la declaración de independencia de Estados Unidos el 4 de julio de 1776. Los registros del libro de cuentas de la consòrcia confirman sus orígenes el 21 de febrero de 1776, primer día de Cuaresma tras las fiestas de Carnaval. Hombres casados de Andorra la Vella decidieron entonces formar el grupo para el año siguiente, inicialmente para organizar las celebraciones de Carnaval, pagar a los músicos e imponer algo de orden en medio de la juerga.

Históricamente, hermandades similares existían en las parroquias de Andorra, aunque la mayoría desapareció en el siglo XIX por los cambios sociales. La consòrcia de la capital, sin embargo, se adaptó. Elegía cargos que reflejaban la sociedad local de forma humorística —cònsols, secretario, asesor legal, proveedor de vino, catador— mientras prestaba ayuda mutua. Los miembros apoyaban a las familias de hermanos enfermos o fallecidos, algo vital en una época en que un hogar agrícola dependía de su cabeza de familia.

Con la modernización de Andorra en el siglo XX, el rol asistencial disminuyó, ya que el Estado asumió esas necesidades, explicó Altimir. Aun así, el espíritu perdura de forma simbólica. Sansa añadió que los miembros seguirían ayudando a cualquier hermano en necesidad real.

Las tradiciones centrales perduran en dos reuniones anuales: el Consell del Bull, que marca el inicio del Carnaval con un encuentro en la Casa de la Vall, y el evento del Dimecres de Cendra el Miércoles de Ceniza. Este último comienza con una misa a las 13:15 en la pequeña capilla de la iglesia de Sant Esteve, seguida de una foto de grupo en las escaleras de la Casa de la Vall y almuerzo en la sala Consòrcia del centro de congresos. El menú de este año respeta las costumbres cuaresmales con escudella de congrio, bacalao con endibia y posiblemente congrio en vinagreta; podría haber un pastel para conmemorar el hito.

La membresía exige ser hombre andorrano casado y residente en Andorra la Vella, avalado por dos miembros y sometido a preguntas juguetonas sobre su carácter y gustos. Los nuevos ingresan como «manador de vius» (convocador de los vivos para las reuniones) o «manador de morts» (coordinador de apoyo en funerales, como cargar el féretro).

Con unos 200 miembros —la mitad activos— y 50 esperados para los eventos de este año, el grupo ve un futuro prometedor. Las generaciones jóvenes, que suelen ingresar por lazos familiares, aseguran la continuidad al menos para los próximos 25 años. Armengol, Altimir y Sansa describieron las reuniones como vitales reencuentros sociales en una nación de rápidos cambios. «Estos eventos nos permiten reunirnos al menos una vez al año, lo que no siempre es fácil ni en un país pequeño», afirmaron.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: