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Cultura·

Andorra conmemora el décimo aniversario de la inscripción de las Fallas de los Pirineos en la UNESCO

Eventos del fin de semana en Andorra la Vella y Escaldes-Engordany incluyeron talleres, un coloquio público, actuaciones de esbarts, desfile juvenil y una cremà colectiva que unió a todas las parroquias.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaAltaveuDiari d'Andorra

Claves

  • Eventos del fin de semana (29-30 nov 2025) con talleres, coloquio público, actuaciones de esbarts, desfile juvenil y cremà colectiva.
  • Inscripción UNESCO confirmada el 1 dic 2015; tradición registrada como «Les festes del foc de solstici d’estiu» tras candidatura transnacional y objeciones.
  • Ponentes atribuyeron apoyo decisivo a la ex cònsol major Rosa Ferrer y le rindieron homenaje.
  • Organizadores destacaron la transmisión intergeneracional mediante talleres, demostraciones y actividades comunitarias para salvaguardar la costumbre.

La comunidad fallaire de Andorra conmemoró el décimo aniversario de la inscripción de las Fallas de los Pirineos en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO con un fin de semana de eventos en Andorra la Vella y Escaldes-Engordany el 29-30 de noviembre de 2025. La inscripción se confirmó el 1 de diciembre de 2015 en la reunión del Comité Intergubernamental en Namibia.

El programa del sábado comenzó con un desayuno comunitario y un taller en la Carrer dels Veedors de Escaldes-Engordany para construir fallas —las estructuras de madera, metal y cartón que se balancean y queman—, que se usarían en la cremà colectiva de la noche siguiente. Por la tarde, un coloquio público en La Llacuna, moderado por la periodista Noemí Rodríguez, reunió a personas implicadas en la candidatura y la salvaguarda de la tradición. La antropóloga Mireia Guil ofreció una ponencia principal sobre el enfoque de la UNESCO hacia el patrimonio inmaterial, seguida de breves intervenciones de Joan Reguant, Xavier Pedrals, Marc Ballesté, Marc Medeiros, Jean-Michel Rascagneres, Xabier Burgos y Albert Roig.

Los ponentes relataron el largo proceso tras la nominación a la UNESCO. Joan Reguant, quien presentó la candidatura, dijo que el consejo inicial fue optar por una solicitud transnacional con España y Francia porque existen tradiciones similares de hogueras de solsticio en territorios vecinos. Reguant y otros destacaron que el apoyo de la entonces cònsol major Rosa Ferrer fue decisivo. La candidatura, presentada en 2014, se registró finalmente bajo el título más amplio «Les festes del foc de solstici d’estiu» tras objeciones de otras tradiciones españolas, notablemente las Fallas valencianas.

Los eventos del domingo en la Plaça Guillemó estuvieron presentados por Ivan Caro e iniciaron con actuaciones de los esbarts del país —Esbart Valls del Nord, Esbart Dansaire d’Andorra la Vella y Esbart Laurèdia—, acompañados por el Trio Daura y la Cobla Tres Quartans Bramasacs. Los grupos de baile representaron piezas vinculadas a las tradiciones de cremà de sus parroquias, incluidas actuaciones asociadas a Ordino como las Fallaires d’Ordino y la Dansa del Mai, una versión de la Leyenda de San Juan, y el estreno del Ball pla del Puial junto al Xotis Pepa.

Los discursos institucionales corrieron a cargo de Olalla Losada, cònsol menor de Andorra la Vella; Ferran Mata, fallaire major de los Valls d’Andorra; y el jefe de Gobierno, Xavier Espot. El Orfeó Andorrà ofreció un interludio musical. Entre los asistentes figuraban la ministra de Cultura y la directora del departamento de Patrimonio Cultural, así como varios cònsols; los participantes rindieron homenaje a Rosa Ferrer por su papel en la obtención del reconocimiento de la UNESCO.

Al caer la tarde, los jóvenes fallaires —los fallaires de llum— desfilaron por la plaza realizando las rotaciones características de las picas ardientes. La velada culminó con una cremà colectiva de fallas que representaban a todas las parroquias, una imagen que los organizadores describieron como un testimonio de la unidad y la resiliencia de la comunidad. El programa concluyó con un concierto del Cor Rock d’Encamp.

Los organizadores y participantes enfatizaron que el aniversario fue tanto una celebración como un compromiso renovado para salvaguardar la costumbre. Subrayaron los esfuerzos por transmitir habilidades y compromiso a las nuevas generaciones mediante talleres, demostraciones y actividades comunitarias.

Los ponentes también destacaron el crecimiento de la tradición desde la inscripción. En 2015 se quemaron fallas en Sant Julià de Lòria, Andorra la Vella y Escaldes-Engordany; Encamp reanudó la práctica en 2017 tras una interrupción; Ordino regresó en 2018 después de más de 50 años; Canillo la reinstauró en 2021 y La Massana en 2022. Para 2025, según los organizadores, las siete parroquias habían participado, completando lo que describieron como un círculo nacional de participación.

El fin de semana combinó ritual, espectáculo y encuentros comunitarios —desde comidas compartidas y sopa caliente hasta baile y fuego— con la intención de honrar la última década de reconocimiento y reforzar las redes y la enseñanza necesarias para mantener vivas las fallas.

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