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Cultura·

Pese a la lluvia constante, Andorra la Vella, La Massana y Escaldes-Engordany lideraron con más de 9.500 raciones de

escudella tradicional durante las fiestas de Sant Antoni, con apoyo de voluntarios y opciones innovadoras vegetarianas y sin gluten.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaAltaveuEl PeriòdicDiari d'Andorra

Claves

  • Andorra la Vella sirvió ~4.000 raciones de 1.500 L de escudella cocinada por 90 voluntarios en Plaça Guillemó.
  • La Massana ofreció ~2.800 raciones incluidas variantes vegetarianas y sin gluten nuevas, recaudando fondos benéficos en interior.
  • Escaldes-Engordany repartió 2.600-2.700 raciones con 255 kg de verduras y 230-320 kg de carne, colas hasta Avinguda Esteve Albert.
  • La lluvia no desanimó a las multitudes; los eventos continuaron con opciones para llevar, bendiciones y puntos tradicionales preservados.

Las parroquias de Andorra sirvieron casi 10.000 raciones de escudella durante las fiestas de Sant Antoni pese a la lluvia constante, con Andorra la Vella, La Massana y Escaldes-Engordany a la cabeza el sábado con unas 4.000, 2.800 y 2.700 raciones respectivamente.

En Andorra la Vella, la Confraria d’Escudellaires celebró su 57ª edición en la Plaça Guillemó, distribuyendo unas 4.000 porciones de 1.500 litros cocinados al fuego por 90 voluntarios desde las 5 de la mañana. La receta incluía huesos de jamón y ternera, pollo, cerdo salado, butifarras negra y blanca, albóndigas, zanahorias, calabaza, apio, repollo, patatas, fideos, arroz, garbanzos y judías. El escudellaire major Teo Armengol señaló que el tiempo húmedo enfrió los pies pero no desanimó a las multitudes que formaron largas colas. La cònsol menor Olalla Losada lo describió como un evento profundamente arraigado que persiste en cualquier condición, elogiando los esfuerzos de la confraria. El nuevo miembro Eduard Tarrés recibió la armilla y la barretina tras la bendición de un sacerdote, junto con pins de oro para veteranos como Arnau Costa. La mayoría de los asistentes llenó tupperes o comió bajo los arcos, con tortells y un plato para «l’escudella de la padrina» que completaron el acto. Los organizadores descartaron trasladarse a la Plaça del Poble para mantener los puntos de cocción tradicionales. Las opciones para llevar, en vigor desde 1970, aseguraron el éxito del encuentro.

La Confraria de Sant Antoni de La Massana en la Plaça de l'Església gestionó casi 2.800 raciones de ocho cazuelas, tras preparaciones el jueves en cocinas locales como el colegio francés, Borda de l’Avi y Sant Gothard. Unos 54 a 60 miembros desengrasaron los caldos y separaron el caldo de verduras. La variante vegetariana de segundo año, cocinada solo con verduras y agua en su propia cazuela para una textura suave y sabrosa sin trozos grandes, se unió a la opción sin gluten de quinto año con 300-400 raciones en total. El cap Josep Maria Troguet dijo que la demanda de no carnívoros o quienes buscan caldos más ligeros motivó los cambios, con un esfuerzo extra mínimo que permite añadir pollo opcional después. La cònsol major Eva Sansa elogió la expansión de la confraria a 60 miembros, incluidos los nuevos iniciados. Entre los asistentes destacaron el síndic Carles Ensenyat, los ministros Raül Ferré y Ester Molné, las cónsules Eva Sansa y Roger Fité, y el alcalde de Vidreres Jordi Camps, que ayudó a servir. La lluvia trasladó las subastas benéficas al interior de la iglesia Sant Iscle i Santa Victòria, donde el debutante subastador Marc Martos, con Julieta Troguet y Assumpta Casanovas, recaudó más de 100 € por artículo como jamones para Càritas. El Esbart Valls del Nord actuó bajo la llovizna, la cena se movió al patio cubierto del colegio y cinco estaciones de servicio mantuvieron las colas en movimiento. Un plato honró al grupo de baile tras la misa en Sant Antoni de la Grella con la Coral Sant Antoni.

Escaldes-Engordany en la Plaça dels Dos Valires ofreció 2.600-2.700 raciones desde las 12.45, liderado por Amics dels Ponts dels Escalls y Unió Pro-turisme con más de 20 voluntarios. Usaron 255 kg de verduras como calabaza, zanahorias y puerros, más 230-320 kg de carne como oreja de cerdo, pilota, butifarras negra y blanca, ternera, cerdo y huesos, además de arroz, fideos, garbanzos y judías. Límites de dos raciones por cazuela evitaron el desbordamiento en medio de colas que llegaban hasta la Avinguda Esteve Albert. El conseller Valentí Closa atribuyó el éxito a la preparación del viernes en interior; Mossèn Toni Elvira bendijo las cazuelas.

Eventos posteriores incluyeron 800 raciones en Pas de la Casa el 13 de enero de 400 litros, elogiadas por su cocción lenta a 2.000 m por 30 voluntarios con platos Torre dels Moros. Encamp repartió unas 2.500 raciones el 17 de enero en la Plaça Sant Miquel por 2 € cada una en recipientes especiales —sin tupperes personales— tras encants que recaudaron 1.910 € para Càritas con 18 lotes, encabezados por una coca, cava y licor de macarulla de 250 €; la preparación empezó a las 3 de la mañana con la presencia del síndic Carles Ensenyat. Canillo sirvió 900 raciones de vianda el 18 de enero en la Plaça del Telecabina, incluidas 32 sin gluten, con encants para causas locales, bendiciones de animales y la Canillo’s Band Tocant; el cònsol major Jordi Alcobé agradeció a los padrins por la tradición de 1979, ahora patrimonio cultural, que inaugura días gastronómicos de vianda hasta el 25 de enero en locales como La Volaille y Borda Patxeta. Sant Julià de Lòria estaba previsto para el 20 de enero en la Plaça de la Germandat durante Sant Sebastià.

Adaptaciones para dietas, protecciones contra el tiempo como zonas cubiertas y una organización eficiente preservaron estos rituales comunales en todas las parroquias.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: