Los árboles de Antonella Fonzi como portales a viajes personales en exposición en Andorra
La exdirectora de agencia Antonella Fonzi presenta *Alberi da Viaggo* en L’Institucional de Andorra hasta el 31 de enero, donde árboles simbólicos invitan.
Claves
- Los árboles simbolizan viajes, completados por las emociones de los espectadores para el bienestar.
- Pinturas con relojes para la reflexión temporal, hojas sonrientes para calmar, y puertas en troncos para viajes imaginados.
- Tinta negra sobre blanco revela gestos de la mano; inspirado en viajes globales y cuentos del abuelo.
- Estilo no realista captura verdad emocional, gira por Europa y está en Andorra hasta el 31 de enero.
Antonella Fonzi, una diseñadora que dirigió una agencia de comunicación, ha cambiado su enfoque al arte plástico, donde los árboles sirven como portales a viajes personales. Su última exposición, *Alberi da Viaggo*, se muestra en L’Institucional de Andorra hasta el 31 de enero.
Fonzi explica que cada árbol en sus pinturas encarna un viaje. «Cuando los miras, puedes viajar en espíritu», dice. Las obras invitan a un intercambio entre artista y espectador, mezclando sus sensaciones y personalidades. Los espectadores completan las piezas con sus propias emociones, dejando una sensación duradera de bienestar.
Sus árboles rebosan simbolismo. Uno se ramifica con relojes, representando el tiempo y provocando reflexión a través de sus formas fluidas. Otro presenta hojas sonrientes —bocas que destacan cómo mirar un árbol puede calmar la mente. Una enorme puerta incrustada en un tronco, titulada *El viatge està al cap* (El viaje está en la mente), despierta curiosidad sobre lo que hay más allá, con cada observador imaginando su propia escena única.
La mayoría de las obras usan tinta negra sobre blanco, donde la profundidad del medio capta la luz y revela los gestos de la mano de la artista. La inspiración proviene de experiencias personales que la han conmovido, junto con la variedad infinita de la naturaleza. «Descubro árboles que aún no he inventado», señala, enfatizando su escala vasta y cambiante.
El recorrido global de Fonzi —de Roma y Mónaco a India y Brasil— ha moldeado su visión, pero el arte siempre ha sido una constante. Agradece a su abuelo, Nonno Antonio, por encender su imaginación de niña. Él compartía historias, le enseñaba a observar el mar y la naturaleza, y mostraba cómo las narrativas se entrelazan.
Aunque su estilo no es realista —un árbol de sonrisas no existe en el mundo físico—, captura la verdad emocional. «Cuando miras un árbol con alegría, en tu mente, las hojas pueden convertirse en sonrisas», dice. La exposición ha recorrido Europa y ahora invita a los visitantes andorranos a explorar estos viajes introspectivos.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: