Ari Loan: bailarina andorrana que construye su carrera en Madrid
De las clases infantiles en Andorra a los escenarios con Anitta y Danny Ocean, la joven de 26 años compagina audiciones, enseñanza y entrenamiento mientras mira oportunidades en Londres y EE.UU.
Claves
- Andorrana de 26 años formada en Líquid Dansa y residente en Madrid desde hace cuatro años
- Ha trabajado con artistas como Anitta, Danny Ocean y Recycled J; actuación destacada en el WiZink Center
- Compagina castings, formación continua y docencia en Dance esCool, vinculando danza y educación
- Objetivo principal: vivir de la danza; considera expandirse a Londres o Estados Unidos
Ari Loan dice que supo que quería dedicarse profesionalmente a la danza después de asistir a clases de niña y descubrir cuánto la disfrutaba. La andorrana de 26 años forma parte de una generación de bailarines que se mueven entre videoclips, conciertos y audiciones constantes.
Ha trabajado en proyectos con artistas como Anitta, Danny Ocean y Recycled J, y recuerda su actuación en el WiZink Center con Miriam Rodríguez como uno de sus momentos más intensos. Con base en Madrid desde hace cuatro años, Loan compagina castings y formación continua con un puesto de profesora en Dance esCool, donde conecta la danza con la educación.
Su trayectoria comenzó con años de formación en Líquid Dansa, en Andorra, un espacio que describe como «mi segundo hogar». La danza siempre estuvo presente en su vida, pero no siempre con la misma intensidad. Mientras estudiaba el grado en Educación Infantil y Primaria en Barcelona, relegó la danza a un segundo plano para centrarse en los estudios. En su cuarto año se dio cuenta de que la echaba de menos y retomó la actividad que había practicado toda su vida. «Lo que de verdad me hace feliz es estar sobre el escenario», afirma.
Un punto de inflexión decisivo llegó cuando fue seleccionada en un casting en Madrid para una formación profesional. «Me fui porque pensé que era el momento perfecto para cumplir mis sueños como bailarina», explica. El camino, admite, no ha sido fácil. La danza exige una seguridad en uno mismo que se construye poco a poco: «Me ha costado confiar en mí, aunque no lo parezca. En este mundo hay que tener confianza».
Las experiencias profesionales le han ayudado a ganar confianza y a entender el sector. La vida en Madrid es estimulante, pero también exigente; echa de menos el entorno familiar de Andorra y describe estar lejos como un sacrificio. Aun así, ha conocido a personas que la motivan y se mantiene abierta a nuevos horizontes —Londres y Estados Unidos están entre las opciones que menciona para expandir su carrera.
Su objetivo actual es ganarse la vida con la danza. «Cuando empecé, mi sueño era hacer musicales y videoclips. Sigo gustándome eso, pero ahora entiendo que lo que busco es poder vivir de ello».
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: