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Cultura·

El arquitecto defiende la fachada de piedra vista de la Casa de la Vall de Andorra

Enric Dilmé argumenta contra la restauración del enlucido original en el edificio histórico, preservando el icónico aspecto de piedra expuesta de 1962 como un capítulo clave.

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Claves

  • Dilmé dirigió la rehab interior pero dejó intacta la fachada de piedra de 1962, llamando restauración del enlucido 'resucitar un dinosaurio'.
  • Sobrehalcista de 1962 por Ros de Ramis y Caneda introdujo tendencia 'petrofília', exponiendo piedra antes enlucida por aislamiento.
  • Fachada sin daños; revertirla arriesga inconsistencias con edificios cercanos y borra imagen familiar.
  • Proyecto evitó reversión total por coste, ausencia de patologías y debate sobre oscilaciones del péndulo restaurador.

El arquitecto Enric Dilmé ha defendido la decisión de preservar la fachada de piedra vista de la Casa de la Vall tal como quedó tras su renovación integral de 1962, en lugar de restaurar el enlucido original.

Dilmé, que ha dirigido la reciente rehabilitación interior del edificio histórico junto al restaurador Eudald Guillamet, ha reconocido el atractivo de volver al enlucido que cubrió la fachada durante los primeros 382 años de la estructura. «Fui el primero tentado por la idea de enlucir la Casa de la Vall. Habría sido como resucitar un dinosaurio», ha dicho, cuestionando si tal paso era necesario o si borraría un capítulo significativo de la historia del monumento: la versión posterior a 1962, ahora su imagen más familiar y ampliamente fotografiada.

La renovación de 1962, encargada por el entonces Síndic Julià Reig y ejecutada por los arquitectos catalanes Ros de Ramis y Josep Caneda, introdujo el aspecto de piedra vista en medio de una tendencia de mediados del siglo XX que Dilmé denomina «petrofília» —una fijación por la piedra desnuda como esencia auténtica de la arquitectura montañesa—. Antes de aquello, el enlucido era habitual en masías señoriales como la Casa de la Vall, que ofrecía aislamiento práctico contra el clima duro de Andorra. Las iglesias, por su parte, se blanqueaban habitualmente con cal por dentro y por fuera, mientras que construcciones más simples como cobertizos quedaban sin tratar.

El reciente proyecto se centró exclusivamente en el interior, según mandato de la oficina del Síndic. Dilmé ha señalado que la fachada no presenta daños por la falta de enlucido. Ha destacado los cambios más profundos de la intervención de 1962: la adición de una saetera por simetría junto a la roca del Vall, la apertura de una puerta trasera y ventanas a nivel del suelo, el refuerzo de forjados con vigas metálicas ocultas, la construcción de una nueva escalera monumental de bóveda catalana —técnica experimental entonces solo vista en el Hotel Rosaleda de Encamp— y la edificación del hemiciclo actual para evocar un parlamento moderno, lejos de las tradiciones vernáculas.

Ante estos cambios, Dilmé y Guillamet valoraron si revertirlos por completo. Pocos vivos recuerdan el aspecto previo a 1962, y deshacer la fachada podría generar inconsistencias, como con el edificio vecino del Consell General, revestido de piedra en homenaje a la Casa de la Vall. Dilmé ha extendido el debate a yacimientos románicos como la iglesia de Santa Coloma, despojada de enlucido en los años 80, o Santa Eulàlia d'Encamp, alterada tan tarde como en 1989.

«No hay urgencia por enlucir las paredes, dada la ausencia de patologías asociadas y el coste significativo», ha concluido Dilmé. Ha abogado por la contención, alertando contra los vaivenes del péndulo en las tendencias de restauración. Las generaciones futuras, ha añadido, juzgarán desde sus propias perspectivas. El edificio reabrió el pasado diciembre.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: