La artista andorrana Eve Ariza defiende el arte táctil frente al dominio de la IA
La escultora autodidacta Eve Ariza resalta la creación manual en cerámica y performance, rechazando el vacío emocional de la IA mientras restaura un reloj de sol histórico.
Claves
- Autodidacta desde joven, Ariza se adapta al volátil proceso de cocción de la cerámica.
- Conocida como 'artista plural' por desafiar categorías, se identifica como escultora.
- Usa el azul para simbolizar la sobrecarga informativa y el discernimiento de la verdad.
- Escéptica con la IA en el arte, valora las experiencias táctiles; restaura un reloj de sol de forma interpretativa.
Eve Ariza, artista andorrana conocida por su práctica multifacética que abarca escultura, pintura, cerámica y performance, enfatiza la esencia táctil del arte en una era dominada por la inteligencia artificial.
Desde joven, Ariza ha perseguido el trabajo creativo de forma independiente, sin formación artística formal ni clases. «Siempre he hecho cosas con las manos», dijo, describiendo su exploración autodidacta en el campo. Su proceso trata cada medio como un desafío único. La cerámica, en particular, exige precisión, explicó, ya que el material —y el proceso de cocción— dicta en última instancia el resultado. «Tienes ideas, pero a menudo debes adaptarte porque el material te lleva por otro camino», señaló Ariza. Pasar del trabajo en hierro a la cerámica resultó más suave pero impredecible: «Es volátil: quien decide es el fuego. Puedes hacerlo todo bien, pero no lo sabes hasta que abres el horno».
Los colegas a menudo la llaman «la artista plural» por fusionar disciplinas y desafiar categorías nítidas. Ceramistas, performers y pintores dudan en reclamarla por completo, pero ella se identifica principalmente como escultora. Ese trabajo solitario en el estudio con materiales crudos sigue siendo central, aunque disfruta transformando el aprendizaje personal en experiencias compartidas y colectivas.
Durante más de dos décadas, su obra ha explorado el azul como metáfora de la sobrecarga informativa: la saturación de palabras y la creciente dificultad para discernir la verdad de la falsedad.
Sobre el papel de la IA en el arte, Ariza se mantiene escéptica. «Solo creo en lo que puedo tocar y oler», dijo, priorizando las experiencias corporales y materiales. Aunque reconoce su potencial como herramienta útil, destacó sus riesgos y limitaciones emocionales. «Todavía no me ha puesto la piel de gallina», comentó, añadiendo que «hace falta ser muy inteligente para usarla bien en el arte» y que es improbable que reemplace por completo a los artistas.
Actualmente, Ariza está inmersa en la restauración de un reloj de sol del también artista Sergi Mas, dañado hace años. Su enfoque va más allá de la replicación: ofrece una reinterpretación respetuosa que captura el espíritu del original mientras integra sus propias aportaciones.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: