Artistas reutilizan filtros de Mallol en la galería Cuina
Unos 30 artistas locales y andorranos transforman utensilios de la antigua ferretería Mallol en obras sobre el tema de los «filtros»
Claves
- Unos 30 artistas, incluidos andorranos, participan en Els atuells d’en Mallol en la galería Cuina.
- Todas las obras reutilizan utensilios recuperados de la antigua ferretería Mallol y exploran el tema de los «filtros».
- Obras destacadas: collar de Carme Invernón, polilla de Elisenda Capdevila, Rorschach de café de Albert Galindo y crítica a la vida filtrada de Míriam Martínez.
- Curada por el antiguo núcleo de Aparador; obras locales adicionales en el patio de la biblioteca Sant Agustí (El cosí d’Estamariu).
Unos treinta artistas, incluidos creadores de Andorra, participan en la última edición del proyecto artístico Els atuells d’en Mallol. Las contribuciones de este año, centradas en el tema de los filtros, se exhiben en la galería Cuina.
Las reflexiones del crítico de arte Ermengol Puig sobre los readymades de Marcel Duchamp introducen la muestra: objetos cotidianos recuperados cuyo significado y valor cambian según su potencial artístico o poético, concebidos como antídoto a la fetichización del arte y como desafío a los cánones conservadores. El proyecto Mallol continúa en ese espíritu, pidiendo a artistas locales que reutilicen utensilios de la antigua ferretería Mallol.
Carme Invernón transformó filtros en un collar, diciendo que adora los collares y pensó inmediatamente en uno al ver los objetos. Enmarca la pieza como un objeto atávico —perdido y encontrado en el tiempo— y lo combina con pequeños elementos de porcelana y tela bordada con motivos de inspiración étnica.
Elisenda Capdevila describe el ejercicio como un desafío emocionante que activa la imaginación. Su método es olvidar lo que reconoce en el objeto y mirarlo como si fuera la primera vez, como un niño, para luego explorar su material, forma y color hasta que el objeto mismo sugiere en qué quiere convertirse. Su filtro evolucionó en una polilla nocturna de color arcilla, ligeramente extraña.
La respuesta de Albert Galindo invocó la prueba de Rorschach. Al notar la porosidad del papel sin tratar y el carácter aleatorio del pincelado, pintó con gotas de café para evocar las famosas placas de manchas de tinta y estimular a los espectadores a imaginar semejanzas y revelar tendencias perceptivas; la pieza es un homenaje al psiquiatra que ideó la prueba.
Míriam Martínez presentó una obra sobre una «vida filtrada». Argumenta que la sociedad nos enseña a sonreír y usar filtros que ocultan las imperfecciones; su pieza aborda la belleza imperfecta, la hipocresía de las fachadas protectoras y la necesidad de recordar que el filtro más sincero es no tener filtro alguno. En sus palabras, mostrarnos tal como somos, sin disfraces, es una forma de vida y de honestidad.
Jose Travé se inspiró en Los Caprichos de Goya —en particular El sueño de la razón produce monstruos— para crear objetos-filtro oníricos. Con una paleta contenida de rojos, ocre y beige, produjo piezas destinadas a ahuyentar pesadillas: «sueños-filtro» moldeados por la imaginación de Goya.
La exposición está curada una vez más por el núcleo del extinto Aparador. Travé señaló que sin ese espacio los artistas se reúnen solo ocasionalmente y que la muestra de Mallol sigue siendo uno de los eventos fijos del año. Él y otros lamentan la pérdida de la versatilidad y apertura pública de Aparador: las salas más grandes ahora requieren mucho más trabajo para llenarlas, y aunque algunos restaurantes acogen exposiciones temporales, no es lo mismo.
Junto a las piezas de Mallol, el patio de la biblioteca Sant Agustí exhibe obras de artistas locales incluidas en El cosí d’Estamariu, una selección mostrada previamente en la aldea del mismo nombre.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: