El belén viviente de La Seu d'Urgell mezcla tradición con diversión anacrónica
El belén viviente anual en la capital del Alt Urgell incluyó recreaciones históricas con giros modernos juguetones como trufas y patatas, y concluyó este sábado.
Claves
- El belén viviente anual en la capital del Alt Urgell incluyó recreaciones históricas con giros modernos juguetones como trufas y patatas, y concluyó el Día de los Santos Inocentes pese a los desafíos meteorológicos.
Los visitantes del belén viviente en La Seu d'Urgell podrían haberse perdido algunos detalles destacados detrás de las escenas si no miraron hacia atrás al pasar por los personajes. La representación, una tradición arraigada en la capital del Alt Urgell, contó con actores que dieron vida al nacimiento de Jesús en Nazaret. Concluyó el Día de los Santos Inocentes, con sesiones el 22 y 27 de diciembre.
Los espectadores se enfrentaron a un inicial enigma al llegar: identificar el objeto anacrónico entre los puestos del mercado. El culpable fue la trufa, desconocida en el siglo I d.C. Los organizadores destacaron que un mercado histórico auténtico habría ofrecido repollos cubiertos de escarcha, cabezas de ajo asadas y otros productos de la época, pero no patatas, que solo llegaron a Europa tras los viajes de Colón siglos después. Este mercado de ficción, completo con trufas, subrayó la mezcla de tradición e imaginación.
El actor que interpretaba al rey Herodes expresó fingida sorpresa por ser confundido con Julio César por algunos asistentes. La representación animaba al público a seguir las indicaciones para una experiencia completa, en una atmósfera distendida creada por los comprometidos intérpretes.
El tiempo planteó desafíos, como suele ocurrir. Una ligera lluvia mojó las figuras sin desvanecer sus colores, mientras que el viento ha obligado a cancelaciones en el pasado, incluida una sesión el año anterior. Tras la pandemia, la paciencia se ha reducido, pero la mayoría de los visitantes reaccionó con comprensión, un gesto que los organizadores agradecieron.
El evento puso de manifiesto el rico patrimonio de La Seu d'Urgell, que potencia este tipo de actividades culturales. Una candidatura local a la UNESCO, si tiene éxito en los próximos años, podría elevar el belén viviente a categoría de patrimonio mundial. Los organizadores invitan a volver, advirtiendo en tono juguetón que quedarse demasiado tiempo corre el riesgo de fundirse con la escena.
Fuentes originales
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