Bullying Pursuit: Reescribiendo el parchís como un juego cooperativo contra el acoso
Los hermanos Ferran y David Aguilar, con especialistas en juegos e IP, han transformado el parchís tradicional en Bullying Pursuit, un juego de mesa y móvil.
Claves
- Creado por Ferran y David Aguilar con Víctor Baroja y Miquel Àngel Rodríguez.
- Transforma el parchís en juego cooperativo: jugadores se unen contra un «monstruo del acoso» no controlado por nadie para evitar señalar a un niño.
- Prototipo generó interés en el Festival de Juegos de Mesa de los Pirineos y de Falomir Juegos; versiones móviles para Android/iOS en desarrollo para escuelas.
- Equipo busca mayor impacto social con documental, libro traducido e iniciativas de recaudación (venta de imanes conmemorativos).
Ferran y David Aguilar —el menor conocido en línea como Hand Solo y nacido con el síndrome de Poland— han reimaginado el tablero tradicional de parchís en una herramienta cooperativa para prevenir el acoso escolar. Junto a Víctor Baroja, especialista en juegos, y Miquel Àngel Rodríguez, experto en propiedad intelectual, el equipo presentó esta semana Bullying Pursuit: un juego de mesa con una versión móvil complementaria pensada para concienciación y uso en aulas.
La idea surgió cuando Ferran, al vaciar la casa de sus padres tras su muerte, encontró el tablero de parchís de su infancia y reflexionó sobre los comportamientos que premia el juego clásico: eliminar a los demás y enviarlos atrás. Decidió «reescribir un juego milenario», convirtiendo la competición en colaboración para enseñar empatía y responsabilidad colectiva. El proyecto también rinde homenaje a su difunta madre y se inspira en la experiencia de David de ser acosado por ser diferente.
Bullying Pursuit conserva la estética visual del parchís pero cambia la dinámica. Cuatro jugadores cooperan contra un quinto elemento: un «monstruo del acoso» que no controla ningún jugador y se mueve por azar. Los creadores dicen que esto evita asignar a ningún niño el papel de «el malo» y simboliza cómo las circunstancias pueden convertir a alguien en acosador, víctima o espectador. Las mecánicas del tablero y la versión digital combinan desafíos, obstáculos y fases cooperativas para subrayar que el acoso es un problema social complejo que requiere acción colectiva.
El tablero se presenta como un «viaje de la vida», con momentos de ayuda mutua y oportunidades de rivalidad positiva. La narrativa del juego incluye un viaje simbólico a Marte —descrito por los creadores como un planeta «libre de acoso» donde la diferencia se convierte en identidad en lugar de motivo de burla—. En un detalle de diseño, las fichas de los jugadores evocan los colores de las prótesis que David ha construido a lo largo de los años; recolectar piezas durante la partida permite a los equipos montar un cohete para llegar a Marte, reforzando el trabajo en equipo y los objetivos compartidos.
El prototipo atrajo atención en el Festival de Juegos de Mesa de los Pirineos y generó interés de Falomir Juegos, un importante fabricante europeo de parchís. El concepto de mesa derivó en una adaptación móvil desarrollada con Daniel Sánchez, fundador de Gamera Nest y profesor universitario especializado en juegos educativos; Sánchez se ha incorporado al proyecto como socio. El equipo dice que el juego móvil se desarrolla para Android e iOS con el objetivo principal de servir como recurso educativo para escuelas.
Víctor Baroja, presidente de la Federación de Juegos Tradicionales, aplaudió la elección de un juego de mesa para transmitir valores, argumentando que los juegos en sí no contienen valores, sino que las personas proyectan los suyos en el juego. Describió Bullying Pursuit como «una innovación sobre la tradición» y dijo que la competición sana depende de los valores que los jugadores aportan a la mesa. Miquel Àngel Rodríguez destacó el proyecto como un ejercicio de adaptación de formas culturales a nuevos contextos.
Más allá del desarrollo del producto, los Aguilar pretenden convertir su visibilidad en impacto social duradero. La historia de David ha inspirado un documental y un libro traducido a varios idiomas, con derechos cinematográficos vendidos; también ha recibido reconocimiento institucional en Andorra como ejemplo de resiliencia. Para ayudar a financiar el desarrollo del videojuego, la familia ha lanzado iniciativas solidarias como la venta de imanes conmemorativos en tiendas de Pyrénées.
Ferran Aguilar dice que el proyecto nació del deseo de extraer algo positivo de una historia personal dolorosa. Advierte que, pese a más protocolos, los sistemas educativos siguen desbordados por la realidad del acoso y sus graves consecuencias, y pide acción inmediata. Los creadores esperan que las escuelas adopten Bullying Pursuit como un recurso práctico en aulas para cambiar actitudes y comportamientos a través del juego.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: