Canillo lidera las cazas de brujas de Andorra con 30 acusaciones y 6 ejecuciones entre 1450 y 1621
La parroquia de Canillo vivió el pico de los juicios históricos por brujería contra mujeres en Andorra, con investigadores que documentan 160 registros de 1430 a 1689.
Claves
- Canillo: ~30 casos de brujería contra mujeres (1450-1621), 6 ahorcadas; total Andorra ~50 ejecuciones.
- Juicios en tribunales civiles, con tortura (estrep, polze); cargos: hechicería, envenenamiento, tormentas, muertes de ganado.
- Destacadas: Maria Rossell (La Branqueta) ahorcada 1604; Joana Tomassa ejecutada 1608 tras exilios.
- Último caso: Maria Bernada absuelta 1689; mayoría ahorcamientos, una quema en 1471.
Canillo registró el mayor número de acusaciones de brujería contra mujeres en la historia de Andorra, con alrededor de 30 casos entre 1450 y 1621, seis de los cuales acabaron en ejecución por ahorcamiento.
Los investigadores Robert Pastor y el portal Terra de Bruixes han documentado estos eventos a partir de 160 registros de juicios conservados que abarcan de 1430 a 1689. En toda Andorra, unas 50 mujeres fueron llevadas a la horca por presunta hechicería, envenenamiento o adoración al diablo, cargos que incluían causar muertes de ganado, tormentas, granizadas, aludes e incluso asesinatos de niños. Todas fueron ahorcadas, salvo Maria Guida, de Lauredana, quemada en la hoguera en 1471.
Los casos de Canillo comenzaron alrededor de 1450 con cinco mujeres: Na Duranda y Na Ostalera, de Canillo; Na Palesa, de Llorts; Na Garreta, de Les Bons, y Na Vidala, de Puiol. Cuatro fueron ejecutadas en la horca alta, método reservado para brujas y envenenadoras; Na Palesa recibió en su lugar el exilio. La evidencia sobre Na Duranda y Na Ostalera sobrevive de forma indirecta en el juicio de 1450 a la hija de Na Duranda, Margarida, donde un jornalero gasconés testificó que las autoridades habían ahorcado a su madre como bruja o envenenadora. Margarida escapó del castigo tras el interrogatorio, pese a una acusación que implicaba un sapo que supuestamente saltó de su falda durante un brote mortal de enfermedad en el ganado.
Los juicios se tramitaron en los tribunales civiles de las Corts, no por la Inquisición, y solían emplear tortura como el estrep —atar las manos a la espalda y elevar a las víctimas con polea— o el polze, que las suspendía por los pulgares. Las confesiones llegaban de inmediato.
Entre las ejecuciones notables de Canillo destaca Maria Rossell, conocida como La Branqueta, ahorcada en 1604 tras dos juicios previos en 1593; el caso de su hermana Peyrona Gastona menciona la sentencia. Joana Tomassa, o Serquella, de El Tarter, afrontó cuatro acusaciones: sobrevivió a la tortura con estrep y polze en 1593 (quizá por estar embarazada), recibió azotes en 1602, azotes y exilio perpetuo en 1604, y fue ejecutada en 1608 por volver a casa; la ahorcaron cerca de la capilla de Santa Creu en Tossal d'en Mascaró. En 1621, durante la última gran oleada, Maria Naudia fue ahorcada en «Cantó del Quer», en Canillo, y Magdalena Riba, conocida como Naudina de Meritxell, en la plaza de Andorra la Vella.
El último caso andorrano, el de Maria Bernada en 1689, acabó en absolución.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: