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Cultura·

Canillo revive la tradición de la danza del oso Ossa de Caselles de hace 80 años

La danza del oso Ossa de Caselles regresó al exterior en la iglesia de Sant Joan de Caselles tras más de 80 años, atrayendo a 100 asistentes a la Festa Major del Vilar

Sintetizado a partir de:
Diari d'AndorraEl PeriòdicAltaveu

Claves

  • Representada al aire libre tras la misa de las 4 de la tarde oficiada por mossèn Ramon de Canillo, con actores de Animal Escola de Teatre.
  • El oso llega con rugidos, baila con mujeres, hombres y público al son de música animada, omitiendo elementos violentos.
  • Última vez en 1942; el conseller Jordi Alcobé promete su permanencia como identidad parroquial.
  • 100 asistentes disfrutaron del fondo nevado, chocolate caliente y churros; prevista hoguera para el próximo año.

La parroquia de Canillo revivió la danza del oso Ossa de Caselles el 27 de diciembre tras más de 80 años, representándola al aire libre en la iglesia de Sant Joan de Caselles como parte de la Festa Major del Vilar. Alrededor de 100 personas asistieron a la misa y al espectáculo, aunque algunas crónicas señalaron unos 50 participantes que llenaron el espacio.

El evento comenzó a las 4 de la tarde con una misa solemne oficiada por mossèn Ramon de Canillo, seguida de una actuación de Iñaki Barrocal. Actores de Animal Escola de Teatre, entre ellos Joan Hernández e Irina Robles, condujeron luego al público al exterior a las 5 de la tarde. Los rugidos anunciaron la llegada del oso, provocando un pánico fingido entre los personajes. Los músicos tocaron melodías animadas para calmarlo, lo que llevó al oso a bailar: primero con las mujeres, luego con los hombres y finalmente con los espectadores en una exhibición comunitaria que enfatizaba la cultura popular y el teatro por encima de las escenas violentas del cazador de la historia original.

El buen tiempo y las montañas cubiertas de nieve proporcionaron un fondo impactante, con una opción interior preparada por si llovía. La tradición, documentada por última vez en 1942 y vinculada tanto a Canillo como a Encamp, se relaciona con las celebraciones de Sant Joan Evangelista y las costumbres del carnaval.

El conseller mayor de Canillo, Jordi Alcobé, describió la recuperación como una reivindicación vital de la identidad parroquial y los lazos comunitarios. Hablando poco después de la actuación, dijo que en el día de Sant Joan Evangelista, «como se hacía en el pasado en esta misma fecha, hemos podido revivir la danza del oso para la Festa Major del Vilar». Afirmó su futuro, declarando que «ha vuelto para quedarse y convertirse en una referencia cultural para las futuras generaciones», al tiempo que avanzaba planes para una hoguera el próximo año, al estilo de las fogatas de San Juan de junio adaptadas al frío invernal.

Los organizadores habían convocado a residentes y visitantes a participar, y la afluencia subrayó el compromiso de Canillo con su patrimonio. Detalles festivos adicionales, como chocolate caliente y churros, enriquecieron el encuentro intergeneracional.

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