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Cultura·

Compañía de Ballet Internacional representa El lago de los cisnes en Andorra

La solista premiada Cristina Terentiev deslumbra en los dobles papeles de Odette y Odile, destacando las exigencias técnicas del ballet y sus temas intemporales de amor y conflicto en el Centro de Congresos de Andorra la Vella.

Sintetizado a partir de:
El Periòdic

Claves

  • Cristina Terentiev deslumbró como Odette/Odile en el clásico de Tchaikovsky en el Centro de Congresos de Andorra la Vella, cerrando la gira europea de la compañía con brillantez técnica y profundidad emocional.

La International Ballet Company llevó el intemporal *El lago de los cisnes* de Tchaikovsky al Centro de Congresos de Andorra la Vella el domingo, mostrando el poder perdurable del ballet clásico a través de una técnica intrincada y temas humanos universales.

Cristina Terentiev, solista premiada que obtuvo el Grand Prix de Viena, asumió el exigente doble papel de Odette, la frágil princesa cisne blanco, y Odile, el seductor cisne negro. El príncipe Siegfried fue interpretado por Alexandru Balan. La producción, fiel a la coreografía original de Marius Petipa y Lev Ivanov, destaca la historia del amor condenado de un príncipe por Odette, maldita a vivir como cisne, y su contrapunto dramático Odile.

«Es una gran responsabilidad bailar *El lago de los cisnes*», dijo Terentiev, enfatizando el desafío de encarnar dos personajes opuestos pero entrelazados. Busca ternura y profundidad emocional en Odette, particularmente en el delicado Adagio del acto II donde la princesa comparte su desgracia, mientras que Odile requiere destreza técnica, incluyendo los famosos 32 fouettés —giros rápidos sobre una sola pierna que definen el brillo ardiente del cisne negro—.

Terentiev, que ha interpretado el ballet durante años, subrayó el papel del movimiento expresivo, especialmente en brazos y gestos, para transmitir el conflicto interior. «Quiero lograr la máxima perfección al retratar a Odette como tierna y conmovedora, y un personaje fuerte y brillante para Odile», señaló. El atractivo visual es igualmente vital: escenografía y vestuario nuevos realzan la narrativa preservando la pureza de las líneas clásicas, asegurando que el público experimente un deleite estético.

Esta parada andorrana marcó el final de la gira europea de la compañía, tras meses de representaciones. Terentiev elogió la recepción del público local y subrayó la relevancia del ballet hoy. «Ver historias de bien y mal, escuchar música clásica y admirar las líneas de los bailarines te hace reflexionar sobre la vida», dijo, esperando que los espectadores se vayan inspirados.

Formada en las mejores academias de Europa del Este, la compañía ofreció altos estándares artísticos y técnicos, reafirmando *El lago de los cisnes* como un puente vivo entre la tradición y la resonancia contemporánea.

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