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Cultura·

Las diversas comunidades de Andorra celebran la Navidad de formas únicas

Desde ayunos ortodoxos rusos en enero hasta fiestas filipinas y festivales hindúes lunares, los expatriados en Andorra fusionan tradiciones globales.

Sintetizado a partir de:
Altaveu

Claves

  • Ortodoxos rusos: festividades el 7 de enero con kutia, pirozhki, ayuno estricto previo a Navidad.
  • Filipina Noche Buena: 24 de diciembre con lechón asado, cánticos, fuegos artificiales hasta el amanecer.
  • Hindú: doble celebración —festival lunar en oct/nov con ayunos veganos, más Navidad occidental.
  • Chilena Pascua: barbacoas seculares de verano con carnes asadas, pan de Pascua.

Las diversas comunidades de Andorra celebran la Navidad de formas notablemente variadas, fusionando calendarios, rituales y cocinas que se extienden desde octubre hasta principios de enero.

Mientras muchos en el Principado se reúnen para comidas familiares en las noches del 24 y 25 de diciembre, otros ayunan con rigor, celebran en octubre o esperan la fecha ortodoxa alrededor del 7 de enero. Este mosaico cultural subraya cómo los grupos de expatriados adaptan sus tradiciones a la vida en la nación montañosa sin perder sus raíces.

Olga Kuznetsova, de la comunidad ortodoxa rusa, explicó que su Navidad sigue el calendario juliano, colocando las principales festividades cerca del 7 de enero —lo que los occidentales conocen como Epifanía—. Un estricto ayuno previo a la Navidad prohíbe los productos animales, enfatizando la espiritualidad sobre el comercio. La asistencia a la iglesia domina el día, con los regalos jugando un papel menor. Los platos tradicionales incluyen *kutia* —granos de trigo hervidos endulzados con miel y semillas de amapola—, pollo asado al horno, empanadas *pirozhki* rellenas de patata y vinos caseros de bayas, que han evolucionado con influencias internacionales.

Los filipinos, en contraste, recuerdan una Navidad vibrante y callejera en su país que resulta apagada en Andorra. Jay James Domingo Felipe, cabeza del grupo filipino local, describió la *Noche Buena* del 24 de diciembre como un asunto ruidoso de comida abundante, música y fuegos artificiales que duran hasta el amanecer. Los niños recorren las calles cantando villancicos a cambio de dulces o monedas, mientras el plato central es el *lechon*, un cerdo entero asado de hasta 30 kg, servido con arroz y mariscos. A diferencia del ritual europeo de comer uvas, las celebraciones continúan en playas o ríos al día siguiente, hasta el 2 de enero. «Aquí la Navidad parece mucho más triste», señaló.

La comunidad hindú observa dos Navidades: su propio festival ligado a la luna en octubre o noviembre, y la occidental. Dipa Keswani describió la primera como un día de ayuno vegano, oraciones por la paz y la prosperidad, seguido de comidas de verduras y lentejas. Se extiende durante días con rituales como compartir dulces con vecinos y necesitados, además de comprar pequeños objetos de oro o plata para la suerte. La versión de diciembre añade reuniones familiares, regalos y platos como samosas o pollo tandoori. «Abrazamos ambas con entusiasmo», dijo.

Los chilenos en Andorra recuerdan la *Pascua* —su festivo secular de verano el 24 de diciembre, desvinculado de la religión—. En medio del calor, familias y amigos organizan barbacoas con carnes a la parrilla, pescado, arroz, patatas *papas duquesas* y *cola de mono*, una bebida de leche-café con alcohol. El *pan de Pascua*, denso con frutas secas como el panettone, es un dulce básico. El «viejo Pascua» hace de Papá Noel, y las festividades se prolongan durante días mediante invitaciones mutuas.

En esta pequeña pero plural sociedad, la Navidad trasciende una fecha única, tejiendo una temporada festiva compartida a partir de hilos globales.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: