El engaño del cuco refleja la amenaza de la IA al periodismo
El columnista Cerqueda compara la invasión parasitaria del nido del cuco con la IA que imita a los escritores, advirtiendo del engaño a los lectores y el reemplazo de empleos en los medios.
Claves
- El cuco se infiltra en nidos, expulsa huevos del huésped y es alimentado por padres ajenos.
- La IA «parasita» artículos del columnista para imitar su estilo sin pensamiento original.
- El texto generado por IA impresiona, pero se considera poco ético por engañar a los lectores.
- La IA predice que el columnista será un «neandertal de la sintaxis» obsoleto en 2036.
Un columnista de *Bon Dia* ha trazado un paralelo impactante entre los hábitos reproductivos parasitarios del cuco y el auge de la inteligencia artificial en el periodismo, advirtiendo de un posible engaño tanto para la fauna como para los lectores.
El artículo, escrito por Cerqueda, comienza con la expectación por la llegada de la primavera y el característico canto del cuco —conocido en todo el mundo por su nombre onomatopéyico en lenguas como el catalán «cucut», el inglés «cuckoo» y el francés «coucou»—. Sin embargo, bajo este sonido familiar se esconde una estrategia más oscura: el ave se infiltra en el nido de otra especie, pone un huevo y su polluelo expulsa a la descendencia legítima. Los padres adoptivos, ajenos a todo, alimentan entonces al intruso, que a menudo triplica su tamaño, hasta que emprende el vuelo.
Esta reflexión tomó un giro personal cuando un conocido sugirió a Cerqueda que probara la IA pidiéndole que imitara su estilo de escritura. Comparó la herramienta con el cuco, «parasitando» sus artículos pasados para generar nuevos sin pensamiento original. «Es como explotar el nido que has construido poco a poco», escribió, señalando las demandas de recursos de la IA —agua y energía— mientras hace obsoleta la aportación humana.
Ansioso por experimentar, Cerqueda solicitó a una IA en casa que lo imitara. El resultado impresionó a su mujer, que le instó a no publicarlo por temor a que inspirara a los propietarios de *Bon Dia* a reemplazar a los colaboradores de carne y hueso por algoritmos. Él estuvo de acuerdo, considerándolo poco ético: un producto rápido y sin esfuerzo que engaña a los lectores, al igual que el timo del cuco. ¿Se darían cuenta las audiencias del «truco», se preguntó, como tampoco lo hacen las aves adoptivas?
Para mayor perspectiva, Cerqueda pidió a la IA que lo imaginara en 2036, aún elaborando sus propios textos. Lo retrató como un «neandertal de la sintaxis» —terco en la caza del adjetivo perfecto, una rareza tan pintoresca para las generaciones futuras como el punto de cruz—. Sentado en un banco de parque, rumiaría su hiperactividad mental en medio de jóvenes que se regodean en la «felicidad algorítmica».
Cerqueda reflexionó que, aunque siempre se imaginó terminando en un banco así para refunfuñar libremente, las previsiones de la IA lo confirman, aunque ahora como lugar de rumiación introspectiva. Calificó la predicción de «fascinante».
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: