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Cultura·

Escaldes Comú defiende alterar obra pública encargada, alegando 'le pagamos'

El consistorio modificó elementos de L'aigua i la forma tras encargar y pagar al artista; el artista comisionado se opone, invocando derechos morales.

Sintetizado a partir de:
Bon Dia

Claves

  • Comú alteró obra comisionada y alega que el pago le da derecho a modificar arte público.
  • L'aigua i la forma pasó de 4,5 M€ a más de 5 M€ —unos 500.000 € (≈10 %) de sobrecoste.
  • El artista comisionado Balmaseda prohibió expresamente el mural; otro artista pintó una reproducción en una pila.
  • Historiador del arte cita el artículo 6.1.b de la ley de propiedad intelectual que protege el derecho moral a la integridad.

Sospechábamos que el argumento final de Escaldes Comú en el controvertido caso de Caldes sería que quien paga manda, y el cónsul menor Quim Dolsa lo ha confirmado sin rodeos. «Este señor hizo el trabajo que tenía que hacer y para nosotros está acabado. Le pagamos y le pagamos muy bien. Le dimos una oportunidad que nos costó mucho dinero a todos», dijo Dolsa, añadiendo que el sobrecoste del proyecto fue significativo.

El proyecto se inició en noviembre de 2022 con un presupuesto oficial de 4,5 millones de euros, se concluyó dos años después y —según Comú— finalizó con un coste superior a los 5 millones de euros, por lo que el sobrecoste reportado es de unos 500.000 euros, aproximadamente el 10 %. A modo de comparación, el Espai Columba se estimó inicialmente en 300.000 euros y acabó costando 670.000 euros.

La disputa no solo gira en torno al coste, sino a si Comú tiene derecho a alterar unilateralmente una obra de arte encargada mediante un concurso público. La intervención, titulada L'aigua i la forma, incluye pilas públicas, una fuente, tuberías, grifos y pavimento. Quince días antes, el artista Sam Bosque pintó en una de las pilas una reproducción de una fotografía de Deverell de 1873, lo que ha motivado la actual polémica.

Dolsa insiste en que Balmaseda, el artista comisionado, no necesita dar permiso para tales cambios. «Balmaseda no tiene que dar permiso para nada. Y si lo considera oportuno, que demande», dijo Dolsa. Restó importancia al impacto de la alteración, preguntando retóricamente si pintar un mural en una pared de hormigón frente a la carretera supone dañar la obra y argumentando que podría eliminarse con una hidrolimpiadora.

Por el contrario, el historiador del arte Josep Maria Ubach, que ha catalogado la escultura pública en un volumen próximo a publicarse, argumenta que la pila forma parte integral de L'aigua i la forma. Afirma que Balmaseda está protegido por el derecho moral a la integridad recogido en el artículo 6.1.b de la actual Ley de Propiedad Intelectual y Derechos Relacionados, que permite al autor oponerse a cualquier deformación, mutilación, modificación u otra acción lesiva para su honor o reputación.

El propio Balmaseda se ha resistido a comentar públicamente más allá de insistir en que prohibió expresamente el mural. Ubach subraya que intervenir en la pared de la pila equivale a repintar otros elementos del proyecto —como la fuente o las tuberías— y por tanto afecta a la integridad de la obra tal como la concibió el artista.

Dolsa replicó que la acción de Comú no suponía romper la obra y que se negaba a dar mayor importancia a la alteración. Los defensores de la postura de Balmaseda ven la intervención como una modificación directa de una obra entregada bajo contrato, mientras que Comú la enmarca como uso y mantenimiento del espacio público tras el pago por la obra comisionada.

El conflicto pone de manifiesto las tensiones entre la autoridad municipal sobre los espacios públicos, los resultados contractuales de las obras de arte públicas encargadas y los derechos morales de los artistas respecto a la modificación de sus creaciones.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: