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Cultura·

La Hermandad de Sant Sebastià reparte 2500 raciones de escudella en plena nevada

Unos 50 voluntarios desafiaron el mal tiempo para preparar 900 litros de guiso en enormes ollas, atrayendo largas colas de vecinos y destacando la tradición intergeneracional del evento.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaAltaveuDiari d'AndorraEl Periòdic

Claves

  • 50 voluntarios cocinaron 900 L de escudella con 450 kg de carne y 250 kg de verduras en seis pucheros de 150 L desde las 5:30.
  • Largas colas se formaron mientras los vecinos soportaban lluvia y nieve por las comidas gratuitas de mediodía.
  • 10 jóvenes voluntarios se unieron, elogiados por mantener la tradición de tercera generación.
  • Líderes locales asistieron; el evento es resistente «llueva, nieve o sople».

A pesar de la fuerte lluvia que dio paso a una intensa nevada el sábado, la Hermandad de Sant Sebastià en Sant Julià de Lòria repartió alrededor de 2500 raciones de escudella a los feligreses a mediodía, con los voluntarios sin desanimarse por el tiempo.

Unos 50 voluntarios comenzaron a trabajar alrededor de las 5:30 en el aparcamiento Reig frente a la Plaça de la Germandat, mientras se reanudaban las obras de restauración en la fachada del Centre Cultural Lauredià. Utilizaron seis pucheros de 150 litros para preparar 900 litros de guiso, incorporando unos 450 kg de carne junto con más de 250 kg de verduras, judías, arroz y pasta. Se formaron largas colas alrededor de la plaza y por la Avinguda Verge de Canòlich, con los residentes desafiando los chaparrones y la nieve para recoger sus comidas gratuitas antes de volver a casa.

El responsable principal de la escudella, Pere Obiols, destacó la participación de unos 10 jóvenes voluntarios. «Es una gran satisfacción que los jóvenes se impliquen y recuperen nuestras tradiciones», dijo, expresando su esperanza de que el evento continúe cada año. El secretario de la hermandad, Bruno Bartolomé, elogió la dedicación del equipo desde primera hora y explicó que un puchero se reservó para los propios voluntarios para garantizar un sabor consistente en todas las raciones.

El cònsol major de Sant Julià, Cerni Cairat, subrayó la resistencia de la tradición. «Llueva, nieve o sople, la escudella sale adelante», afirmó, añadiendo que ayuda a mantener las costumbres entre generaciones, incluidos los nuevos miembros de la hermandad. «Esto mantiene vivas nuestras tradiciones, lo que nos llena de gran alegría». También comentó que «nunca había visto tanta nieve», aunque su naturaleza húmeda mantuvo las condiciones manejables.

En su tercera generación —de los fundadores con más de 80 años a sus nietos—, el evento puso de relieve un fuerte relevo. La voluntaria Meritxell lo calificó de «tradición muy familiar e intergeneracional», con los más jóvenes listos para tomar el relevo cuando los mayores se retiren.

Asistieron autoridades locales, entre ellas la consellera general Maria Àngels Aché, el conseller general Pol Bartolomé, la consellera de Cultura Teresa Areny y Mossèn Pepe Chisvert, quien bendijo la escudella antes de que comenzara el reparto a la 1 de la tarde. La hermandad, que cuenta con unos 500 miembros, celebró previamente su asamblea anual en la iglesia, con apoyo del Comú. Cairat mencionó planes para volver el próximo año al lugar del Centre Cultural Lauredià una vez que avancen las obras.

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