Historiador descubre evidencia del castillo medieval perdido de Canillo
El historiador local Quim Valera revela una carta de los años 80 de Marcel Baïche que sitúa las ruinas del castillo de Canillo en el Roc del Castell, demolido en 1910.
Claves
- La carta de Baïche describe ruinas de castillo del siglo VIII en Roc del Castell, visibles hasta la demolición en 1910 por «Pota blanc»
- Protocolo notarial de 1466 menciona explícitamente «cum castro Canillo» en una venta de tierras
- La capilla de Santa Creu, clave para asambleas, elecciones y resoluciones de disputas en el siglo XVI
- Valera cartografía los «espacios de poder» medievales de Canillo, como cementerios, hornos y huertos
Quim Valera, historiador local, ha descubierto una carta inédita del medievalista Marcel Baïche que localiza los restos del castillo perdido de Canillo. El documento, probablemente escrito en los años 80 y dirigido al consejo parroquial de Canillo, describe ruinas visibles hasta 1910 en un lugar conocido hoy como Roc del Castell, un montículo que domina la carretera hacia Sant Joan de Caselles, al norte de Canillo.
La carta de Baïche relata cómo el propietario de los terrenos, conocido como «Pota blanc», demolió la estructura por entonces, dispersando piedras unidas con cal que databan del siglo VIII. Esta nueva evidencia complementa un protocolo notarial de 1466 hallado en 2022 por el archivista Domènec Bascompte en los registros del Archivo Nacional del notario Jaume Lupetti. Ese documento registra la venta de unas tierras por Guillem Cassany, artesano de Andorra la Vella, a Joan Pellicer, de Canillo, con lindes que incluyen «cum castro Canillo», mencionando explícitamente el castillo de Canillo.
Valera presentó estos hallazgos en los recientes Días de la Historia de Canillo, sumándolos a tradiciones orales y topónimos que sugieren la existencia de la fortaleza pese a su ausencia en registros anteriores, como documentos del siglo XI vinculados a Arnau Mir de Tost, que tenía Canillo en feudo. Argumenta que la laguna documental no descarta su presencia. Las autoridades parroquiales llevan tiempo planeando prospecciones arqueológicas, posiblemente tras finalizar las excavaciones en el yacimiento de Sella.
Más allá del castillo, la investigación de Valera se centra en los «espacios de poder» de Canillo, puntos de reunión de los medievales para tratar asuntos locales, elegir cargos y resolver disputas antes de la construcción de la primera casa comunal en el siglo XVI bajo el cementerio parroquial.
Los documentos revelan reuniones en el cementerio, hornos comunales y, sorprendentemente, en lugares privados como el huerto de Esteve Pellicer en 1500 o «lo Puy de Canillo» en 1534. La capilla de Santa Creu destaca como el lugar más frecuente, citada en 1513 para resolver disputas entre barrios como Meritxell, Prats, la Torre, Canillo y Caselles; en 1535 con residentes de Merens; y en 1543 para elegir síndicos y procuradores. Valera atribuye su relevancia a su ubicación céntrica junto a la carretera principal, equidistante de los barrios locales.
Incluso se convocaron asambleas en lo que hoy es Sant Pere del Tarter —entonces Prada Redó—, como en 1580. Una reunión de 1391 de prohombres andorranos en «els Saus» para juramentar a un nuevo veguer sigue siendo enigmática, con la única pista de un Joan Saus vinculado a Ransol.
Valera, que finaliza una tesis doctoral sobre estos lugares, instó a ver los hitos cotidianos con una mirada histórica, ya que moldearon las decisiones de los antepasados.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: