Isak Férriz protagoniza a un detective atormentado en el thriller barceloní de Netflix inspirado en Gaudí
El actor andorrano Isak Férriz lidera *Ciudad de sombras*, de Netflix, una serie policial cruda que critica los cambios en Barcelona impulsados por el turismo, con...
Claves
- Férriz interpreta a Milo Malart, detective marcado por el duelo y traumas, en serie de seis episodios dirigida por Jorge Torregrossa.
- Trama critica el boom turístico de Barcelona, con asesinatos en Pedralbes y Palau Güell que simbolizan el desplazamiento local.
- Obstáculos en rodaje en enclaves emblemáticos requirieron tomas nocturnas y accesos restringidos; último papel de la fallecida Verónica Echegui.
- Férriz lamenta los rápidos cambios en la Andorra natal, incluida la crisis de vivienda y la pérdida de valores tradicionales.
El actor andorrano Isak Férriz protagoniza al detective atormentado Milo Malart en el nuevo thriller policial de Netflix *Ciudad de sombras*, adaptación de la novela *El verdugo de Gaudí*, de Aro Sáinz de la Maza. La serie de seis episodios, dirigida por Jorge Torregrossa, supone el último papel de la fallecida Verónica Echegui y sigue una oscura investigación de asesinato que comienza con un cadáver hallado en el icónico edificio de la Pedrera, en Barcelona.
Férriz, que ya colaboró previamente con Torregrossa en *El cuerpo en llamas*, se sumergió en la serie de cuatro novelas de Sáinz de la Maza para construir su personaje. Describió a Milo como un detective agobiado por el duelo por un ser querido fallecido, traumas familiares, una reciente separación y el coste psicológico del caso. «Es un personaje con muchas capas de heridas», dijo Férriz, destacando el reto de mantener esa intensidad emocional durante cinco meses de rodaje.
Más allá de su intrigante trama, la serie ofrece una crítica social contundente a la transformación de Barcelona. Los asesinatos se desarrollan en enclaves gaudinianos como la Pedrera y el Palau Güell, simbolizando un rechazo a la imagen turística pulida de la ciudad. Férriz subrayó cómo las renovaciones urbanas —como la demolición de barrios de la Barceloneta para un paseo reluciente— han desplazado a los locales, atrayendo solo a visitantes ruidosos y revelando redes de corrupción política. Uno de los asesinos incluso usa una furgoneta con la marca «Barcelona posa't guapa» (Barcelona, ponte guapa), que resalta la ironía.
El rodaje en estos puntos turísticos emblemáticos supuso obstáculos logísticos. Los equipos filmaron escenas nocturnas para simular el día en la Pedrera, donde las colas matutinas impedían el acceso, y limitaron el Palau Güell a los lunes. Los fines de semana se convirtieron en días laborables, con los jueves y viernes como raros días libres.
Férriz expresó emociones encontradas por el estreno sin Echegui, calificando su pérdida de «irreparable» y alabando los momentos compartidos, como un baño nocturno en la gélida Barceloneta en diciembre. El autor visitó el set y aprobó la adaptación, que condensó el libro de 700 páginas manteniendo su esencia, para satisfacción de los fans en una proyección previa.
Reflexionando sobre Andorra, donde creció Férriz, el actor expresó nostalgia ante los rápidos cambios. Cada regreso le sorprende, dijo, lamentando los alquileres disparados, el tráfico congestionado y un alejamiento de los valores que un día le fueron queridos. «Va en una dirección que no elegiría», señaló, criticando la inacción ante los problemas de vivienda que afectan a los residentes trabajadores. Aun así, se muestra abierto a proyectos locales si el momento y el atractivo coinciden.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: