Volver al inicio
Cultura·

La soprano Jonaina Salvador cautiva en la clausura de Andorra Lírica con Berlioz y Debussy

Jonaina Salvador ofreció una emotiva interpretación de *Les nuits d'été* de Berlioz y *La damoiselle élue* de Debussy, cerrando la 11ª temporada de Andorra Lírica.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaDiari d'Andorra

Claves

  • El ciclo de seis canciones de Berlioz incluyó destacados como el conmovedor *Sur les lagunes* y el dramático *L’ile inconnue*, con el coro Francesc Valls y la Orquestra Filharmònica.
  • *La damoiselle élue* de Debussy contó con Salvador y Assumpta Cumí en un diálogo sensual de anhelo celestial.
  • La acústica de la iglesia realzó los temas introspectivos de muerte y amor.
  • Andorra Lírica, fundada por Salvador en 2016, ha organizado 36 eventos.

La soprano Jonaina Salvador ofreció una cautivadora interpretación de *Les nuits d'été* de Berlioz y *La damoiselle élue* de Debussy el sábado por la noche, clausurando la 11ª temporada de ópera de Andorra Lírica en la iglesia de Sant Julià i Sant Germà.

Vestida de blanco para evocar a la etérea *Damoiselle élue*, Salvador dio la bienvenida al público pese a los fuertes vientos que azotaban la localidad. A continuación, dio vida a las dos obras, unidas por temas de amor, deseo, nostalgia y misterio, aunque interpretadas de forma independiente.

La primera parte presentó el ciclo de seis canciones de Berlioz —*Villanelle*, *Le spectre de la rose*, *Sur les lagunes*, *L’absence*, *L’ile inconnue* y *Au cimetière*—, acompañadas por el coro femenino Francesc Valls de la Catedral de Barcelona y la Orquestra Filharmònica de la Manxa. El canto de Salvador brilló por su emoción natural y elegante fraseo, adaptándose sin problemas a la narración poética del lied romántico. Destacaron la excepcional intensidad de *Sur les lagunes*, la frustración dramática en *L’ile inconnue* —que retrata la búsqueda de un amor eterno— y la fugaz imagen de los pétalos en *Le spectre de la rose*. Salvador destacó la variedad de las canciones: *L’absence* captura el enamoramiento juvenil, *L’ile inconnue* cuestiona los orígenes del amor y *Au cimetière* exige un control meditativo con sus amplias líneas melódicas.

La segunda parte presentó la cantata *La damoiselle élue* de Debussy, un diálogo extraído del poema de Dante Gabriel Rossetti. Salvador como soprano y la mezzosoprano Assumpta Cumí representaron a una mujer en el balcón dorado del cielo, anhelando a su amante terrenal en un ascenso sensual y místico. Sombras wagnerianas persistían en la instrumentación y los leitmotivs, fusionadas con las escalas modales, tonos enteros y progresiones armónicas estáticas de Debussy. El paisaje sonoro —luz perfumada de voces femeninas delicadas, coro y orquesta— creó una experiencia íntima y transformadora.

La acústica meditativa de la iglesia amplificó las demandas introspectivas del programa, favoreciendo la sutileza sobre la fuerza operística. Como pretendía Salvador, la velada hizo audibles la muerte y el amor, con el fervor contenido de Berlioz cediendo paso a una interioridad refinada. Los vientos habían amainado al final, reflejando la suave resolución de la música.

Andorra Lírica, fundada por Salvador en 2016, ha organizado ahora alrededor de 36 eventos en formatos desde ópera hasta zarzuela.

Comparte el articulo en