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Cultura·

Jordi Marquet, guardián de la gourmeterie y cuentacuentos de Andorra

Propietario de Gourmeterie Marquet, Marquet es celebrado por su prodigiosa memoria, su evocador arte de contar historias y catas que ayudaron a definir Andorra.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Nacido en 1942 en Canillo; propietario de Gourmeterie Marquet en Plaça Coprínceps, Escaldes.
  • Trabajó en la seguridad social de Andorra (CASS) y fue el primer gerente de la Clínica Meritxell en 1971.
  • Renombrado por su prodigiosa memoria y relatos que dan vida a vinos, quesos y personajes.
  • Sus catas y eventos ayudaron a formar la escena culinaria de Andorra y el turismo de calidad inicial.

Jordi Marquet nació en 1942 en Cal Ton de Borró, Canillo. En una reciente entrevista, se presenta como un hombre con una prodigiosa memoria: recuerda nombres de personas, cantantes, discos, libros, vinos y productos delicatessen con precisión, asociándolos a lugares y fechas específicas. Lo minimiza como mera anécdota, pero su capacidad para reconstruir escenas, reproducir diálogos y evocar olores y sabores lo convierte en un cuentacuentos natural.

Marquet regenta la Gourmeterie Marquet en la Plaça Coprínceps, en Escaldes, aunque los encuentros con él no se limitan a esa tienda. Saluda a la gente con una sonrisa, muestra una elegancia cuidada y un savoir-faire experimentado; clientes y proveedores le dispensan a menudo un trato preferencial. Sabe cuándo aceptar consejos y cuándo elegir él mismo una botella o un queso. Pregúntale por un queso concreto, el salmón de la casa o un vino francés y esbozará escenarios, personajes y conversaciones que dan vida al producto.

Sus anécdotas involucran con frecuencia a figuras conocidas —Joselito, Modest Cuixart, el torero Antonio Ordóñez y el escritor Manuel Vázquez Montalbán— y cuando las historias tratan de personas menos conocidas, las pinta con trazos vívidos y precisos. Un recuerdo que cuenta a menudo: cuando el artista Sergi Mas trajo el primer cartel para la nueva tienda de la avenida Carlemany, rechazó el pago, bendiciendo la empresa con un sonriente «buena suerte» y dejando el cartel como regalo.

Marquet atribuye gran parte de su visión a tres influencias formativas. Su padrí, fundador de la casa familiar, le inculcó lo que Marquet describe como los valores de la Andorra ancestral. Su madre, una cocinera destacada cuyos platos eran muy apreciados, combinaba habilidad culinaria con un agudo sentido comercial y político. Y Pierre Aliot, un miembro de la resistencia francesa a quien conoció mientras estudiaba en Foix y Toulouse, le enseñó a considerar la buena comida y el vino como obras de arte para el paladar.

Por vocación, Marquet quería dedicarse a la música, pero las expectativas familiares lo llevaron a estudiar Comercio y Ciencias Políticas. Tras un episodio juvenil en el Reino Unido, regresó a Andorra e ingresó en un pequeño equipo dirigido por Toni Ubach que creó de cero el sistema de seguridad social del país (CASS). Tras cinco años gestionando las finanzas de la CASS con resultados sólidos, se convirtió en el primer gerente de la Clínica Meritxell en enero de 1971, el primer centro hospitalario público de Andorra.

Esos roles situaron a Marquet en el corazón de dos servicios públicos fundacionales: la seguridad social y la sanidad. Colegas y contemporáneos atribuyen a personas como él haber ayudado a Andorra a avanzar hacia una provisión pública moderna sin romper los lazos con su pasado. Más allá de su trabajo en el sector público, Marquet abrió una tienda de delicatessen que ayudó a formar una clientela de calidad y una forma temprana de turismo de calidad en Andorra. Sus veladas de cata y eventos gastronómicos festivos se hicieron conocidos y contribuyeron a la escena culinaria local.

A pesar de su optimismo y su animada conversación, hay signos visibles de la edad —un ojo lloroso, el rastro de los años en su rostro—, pero su memoria y su arte de contar historias siguen afilados. Ya sea relatando encuentros con figuras famosas, recordando el primer cartel de su tienda o describiendo una botella de vino, Marquet representa un vínculo continuo entre el pasado de Andorra y los sabores que ayudaron a definir su identidad más reciente.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: