El juicio de Carnaval de Encamp satiriza a los vecinos y la política
El tradicional Juicio de los Contrabandistas en la Plaça dels Arínsols se burla de las tradiciones de Ordino, el conseller de Cultura de Canillo y líderes nacionales ante multitudes que ríen a carcajadas.
Claves
- Actores se burlan de Albert Roig de Ordino y la danza Ossa, condenándolo a 500 años en broma.
- Robert Lizarte ridiculizado por 'traicionar' Encamp para hacer 'interesante' a Canillo.
- Política nacional en el punto de mira: inacción de Espot, consellers sin cualificación.
- Contrabandistas liderados por 'Nicolás Maduro' absueltos por tradición de Carnaval, desatando fiestas.
Las fiestas de Carnaval de Encamp alcanzaron su punto álgido satírico el sábado con el tradicional Juicio de los Contrabandistas en la Plaça dels Arínsols, que atrajo a una multitud abarrotada que rugió de risa ante pullas directas a parroquias vecinas y la política nacional.
El evento, un clásico destacado del Carnaval de Encamp, presentó a actores interpretando a carabineros escoltando a un grupo de «contrabandistas» hasta la plaza entre disparos teatrales. El juicio guionizado dirigió rápidamente sus burlas hacia Ordino, colocando en el banquillo al antropólogo, periodista y expresidente de la asociación cultural Albert Roig junto a la tradición de la danza Ossa de su parroquia. Los fiscales tildaron a Roig de «persona non grata» en Encamp, mofándose de la Ossa como tan fea que hizo perder la compostura incluso al abogado defensor. Las referencias a su libro sobre la costumbre —atribuido en broma a ChatGPT— provocaron aplausos, culminando en una sentencia ficticia de 500 años de cárcel, destierro de la parroquia y orden de encerrar la Ossa en la mina de Llorts.
Robert Lizarte, el director de Cultura saliente de Encamp que recientemente pasó a un puesto similar en Canillo, recibió igual mofa. Interpretado por un actor joven que portaba un títere con máscara de cerdo del grupo Arlequins de Canillo, se le acusó de traicionar las tradiciones juveniles locales e intentar absurdamente hacer «interesante» a Canillo más allá de su papel como puente hacia Pas de la Casa. La multitud aplaudió el relato de traición, y el personaje fue rápidamente incluido entre los contrabandistas.
La política nacional también salió malparada, con dardos a consellers locales sin cualificación, la inacción percibida del jefe de Gobierno Xavier Espot y puyas a diversas políticas. Hubo alabanzas, sin embargo, para el nuevo sacerdote mossèn Álex, vitoreado con cánticos de «¡Por una buena cerveza, llama al cura!» entre aplausos.
El líder de los contrabandistas, «Sis Dits» reimaginado como Nicolás Maduro, contó una historia lacrimógena que ablandó al tribunal. Fiel a la tradición, el abogado recordó que «el día de Carnaval nadie es condenado», sustituyendo penas de prisión por absolución entre ovaciones descontroladas. Los absolutos se dispersaron con pan y botifarra, alimentando una noche de fiesta que se prolongó hasta las primeras horas.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: