Laia Giralt lidera el renacimiento de L’Ossa d’Ordino como Bombeta
La farsa satírica revive con Giralt, de 33 años, como líder de los dallaires, usando el humor para indagar en temas locales y nacionales extraídos de.
Claves
- Laia Giralt, de 33 años, interpreta a Bombeta, cabeza de los dallaires, en la actuación de este año.
- La obra dramatiza al ‘último oso’ y satiriza temas locales y nacionales, incluidos cambios en autobuses e inversión en apartamentos turísticos.
- Dallaires más jóvenes han asumido la responsabilidad de escribir y dar forma a los diálogos de esta edición.
- Producción comunitaria: dos meses de preparación, grupos de trabajo, ensayos y aportaciones de participantes de todas las edades.
Laia Giralt, de 33 años, residente en Ordino y autodescrita amante de la cultura y tradiciones de su parroquia, participa en la representación de L’Ossa d’Ordino desde su renacimiento en 2017. Este año, el festival regresa con Giralt en el papel de Bombeta, la cabeza de los dallaires.
La obra dramatiza lo que podría ser el último oso muerto en Ordino: un grupo de dallaires encuentra al animal e intenta liberar al pueblo de la amenaza. La representación está llena de sátira y humor, y aborda preocupaciones locales, nacionales y políticas.
Giralt dice que ha interpretado muchos papeles —«incluso una criada»—, pero siente una afinidad especial por los roles de dallaire. Los personajes van desde el sabelotodo hasta el que siempre busca complacer al amo; en esta edición interpreta a Bombeta, la líder de los dallaires.
Destaca un relevo generacional en la producción de este año: los dallaires más jóvenes han asumido la responsabilidad de los diálogos. Sobre temas actuales, Giralt dice que la obra tocará los cambios en las líneas de autobús, la inversión extranjera en apartamentos turísticos y su impacto en el patrimonio, y la controversia sobre la cabeza del oso, aunque se negó a entrar en detalles en ese último punto.
Los preparativos comienzan unos dos meses antes. Los organizadores se dividen en grupos de trabajo para lluvia de ideas, redactan el texto en equipos más pequeños, convocan a los participantes para una lectura y asignan roles teniendo en cuenta las motivaciones de cada uno. Luego vienen los ensayos. Giralt describe el proceso como abierto: los diálogos se moldean con las ideas, la imaginación y las preocupaciones de todos los implicados.
Los temas pueden venir de cualquiera de la comunidad. Giralt pone el ejemplo de los parques: la observación de un vecino de que parece haber más parques para perros que espacios para niños ha llegado al guion. Incluso los participantes más jóvenes contribuyen —interpretan una pieza llamada el «despertar del osito», expresando problemas como cuestiones escolares o quejas por la falta de zonas verdes.
Giralt dice que le encanta participar desde el renacimiento: «Me encanta hacer vida de pueblo. Es fantástico». Valora compartir experiencias y anécdotas con personas de distintas edades, la ayuda mutua que surge y el aspecto comunitario del evento.
«Los tiempos cambian, los grupos políticos cambian, pero la sátira sigue siendo relevante», añade, argumentando que los problemas sociales recurrentes son los que mantienen viva la farsa.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: