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Cultura·

Vientos fríos y nieve obligan a adaptar el Domingo de Ramos en parroquias de Andorra

El mal tiempo provocó adaptaciones en las celebraciones del Domingo de Ramos en las parroquias de Andorra, atrayendo a cientos de fieles pese a los vientos fríos, rachas y la nieve de la noche

Sintetizado a partir de:
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Claves

  • Vientos fríos y nieve obligaron a adaptar el Domingo de Ramos en Andorra la Vella, Escaldes-Engordany y Sant Julià de Lòria.
  • 300-400 asistieron a bendición y procesión trasladadas en Andorra la Vella, dirigidas por mossèn Ramon Sàrries.
  • 250 desafiaron el mal tiempo para rito de 15 minutos en Escaldes-Engordany con mossèn Toni Elvira.
  • Cambio de última hora a la iglesia en Sant Julià de Lòria atrajo multitudes inusuales en medio de aguanieve y ráfagas.

El mal tiempo provocó adaptaciones en las celebraciones del Domingo de Ramos en las parroquias de Andorra, atrayendo a cientos de fieles pese a los vientos fríos, rachas y la nieve de la noche anterior.

nnEn Andorra la Vella, la bendición de palmas, ramas de palma y laurel se trasladó de la Plaça del Poble a la más resguardada Plaça Príncep Benlloch, siguiendo las recomendaciones del comú y la Protecció Civil. A mediodía, una procesión religiosa partió de la Església de Sant Esteve hacia el pórtico del comú, donde mossèn Anto leyó las escrituras y mossèn Ramon Sàrries, arcipreste de los valles andorranos, realizó la bendición. Se reunieron entre 300 y 400 personas, lo que provocó breves interrupciones del tráfico. Familias con niños dominaron la escena festiva y colorida, cantando «¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!». La procesión regresó luego a la iglesia para la Eucaristía, donde Sàrries describió el día como el inicio de la Semana Santa. Retrato a Jesús como un rey humilde sobre un burro —símbolo de paz y de los pobres, no un corcel de guerra de los poderosos— y exhortó a un mayor compromiso con la Pasión hasta la Pascua, reflexionando sobre la fragilidad humana al pasar las multitudes del acclaimo al rechazo.

nnEn Escaldes-Engordany, unos 250 asistentes llenaron la Plaça de l'Església para un rito rápido de 15 minutos dirigido por mossèn Toni Elvira, con ayuda de miembros pubilla. Los vientos y el frío intenso persistieron tras la nieve de la noche anterior, probablemente la última de la temporada. Elvira comentó que la entrada bíblica en Jerusalén «seguramente no hacía tanto frío como hoy» antes de la lectura del Evangelio. La mayoría se fue a casa después, mientras los devotos entraron en la Església de Sant Pere Màrtir para la misa.

nnEn Sant Julià de Lòria, un cambio de última hora vía WhatsApp de mossèn Pepe Chisvert a las 10 de la mañana trasladó la bendición de la Plaça de la Germandat a la iglesia parroquial por consejo de la Protecció Civil. Los feligreses se apresuraron a entrar en medio del frío inusual y aguanieve, llenando rápidamente el espacio mientras los árboles de la Avinguda Verge de Canòlich se agitaban con las ráfagas. Los rezagados a las 11:45 se unieron a multitudes inusuales; los habituales comentaron que estaba abarrotada, a diferencia de los domingos típicos. Chisvert evocó los contrastes del día: alegría por la entrada triunfal de Jesús sobre un burro, dolor por la crucifixión de la semana.

nnMuchos se vistieron de fiesta, honrando el dicho de que no estrenar algo indica pobreza o pereza —aunque las previsiones provocaron debates sobre abrigos, jerséis o edredones. Ramas de laurel, olivo y romero esperaban la bendición fuera de las iglesias, con sus aromas mezclándose con incienso y perfumes. Las palmas bendecidas se cuelgan tradicionalmente en balcones o puertas para ahuyentar rayos y calamidades, aunque los observadores señalaron amenazas más graves en el mundo. Las fuertes ráfagas arruinaron peinados, enviando a las multitudes a casa rápidamente, a diferencia de la breve lluvia postbendición del año pasado.

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