Montse Altimiras dirige taller de fotografía analógica en La Llacuna
Apasionada defensora enseña procesos químicos como cianotipo y trabajo en cuarto oscuro hasta el 17 de junio, contrarrestando la velocidad digital con magia táctil y comunal.
Claves
- Taller hasta el 17 de junio en La Llacuna, centrado en cianotipo (impresiones azules), papel salado (tonos sepia) y cuarto oscuro en B/N con solarización.
- Altimiras cita rechazo a la inmediatez digital, elogiando la anticipación analógica y la camaradería en cuartos oscuros con luz roja.
- Enfatiza conexiones grupales, intercambio de ideas y escape de fórmulas rígidas para la evolución creativa.
- Vinculado a su exposición *Introspecció*, insta a la reflexión y ve la fotografía como autoexpresión agnóstica al medio.
Montse Altimiras, apasionada defensora de la fotografía analógica, dirige un curso práctico de procesos químicos en La Llacuna que se prolonga hasta el 17 de junio. El taller invita a los participantes a redescubrir la magia táctil de las técnicas tradicionales en una era digital dominada por la velocidad y el individualismo.
Altimiras atribuye el creciente interés por los métodos analógicos a una reacción contra la inmediatez digital. «El mundo digital ofrece opciones infinitas, pero hemos perdido parte de esa magia: la anticipación y la expectación de ver el resultado final», afirma. Contrasta esto con la atmósfera comunal de los cuartos oscuros iluminados por luces rojas, donde los participantes compartían un sentido de complicidad ahora raro en una época cada vez más solitaria.
El curso abarca tres técnicas clave: cianotipo, un proceso simple que produce impresiones azules impactantes; papel salado, que genera tonos sepia populares con nitrato de plata y requiere mayor precisión; y trabajo en cuarto oscuro en blanco y negro, incluyendo experimentos con solarización, un efecto pionero de Man Ray.
Más allá de las habilidades técnicas, Altimiras enfatiza la creación de conexiones entre participantes. El objetivo es superar métodos rígidos, fomentando la evolución grupal, el intercambio de ideas y pequeños descubrimientos. «Se trata de escapar de la fórmula y asociar conceptos para ir más allá», explica.
Instiga una pausa para la reflexión en una sociedad presionada por el tiempo, donde incluso los alumnos proponen atajos como kits de revelado premezclados, perdiendo el ritual de esperar a que emerjan las imágenes. Para Altimiras, mezclar químicos y probar ideas resulta más atractivo que la edición digital en un ordenador, un ritual personal pese a su uso profesional de herramientas digitales.
Esta filosofía resuena en su reciente exposición *Introspecció* en Untitled Art, un proyecto personal que enmarca la observación cotidiana como un llamado a ralentizar y evolucionar. En última instancia, ve la fotografía como arte independientemente del medio: un medio de autoexpresión y transmisión de mensajes que conecta con los espectadores.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: