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Cultura·

Las mujeres andorranas siguen asumiendo la mayor parte de las tareas domésticas y del cuidado de los hijos pese al progreso

Entrevistas con 13 mujeres de diversas profesiones revelan desequilibrios de género persistentes en las labores del hogar y el cuidado infantil, incluso entre generaciones jóvenes y hombres.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Mujeres de diversas profesiones informan de que asumen la mayoría de las tareas domésticas y el cuidado infantil.
  • Las mujeres jóvenes ven un reparto más equitativo; las generaciones mayores enfrentaron desequilibrios tradicionales.
  • Los horarios laborales irregulares dificultan la maternidad y el equilibrio trabajo-vida.
  • Existen avances profesionales pero persisten estigmas y cargas mentales.

Las mujeres en Andorra continúan asumiendo la mayor parte de las tareas domésticas y las responsabilidades de cuidado infantil, pese al creciente implicación masculina y al progreso social hacia la igualdad de género, según las experiencias compartidas por 13 mujeres de diversas profesiones con motivo del Día Internacional de la Mujer el 8 de marzo.

Los testimonios, recogidos en campos como el deporte, el comercio minorista, la sanidad, la construcción, el transporte, el derecho y el emprendimiento, destacan desequilibrios persistentes en la vida diaria. Mientras que las generaciones más jóvenes informan de un reparto más equitativo de las tareas en el hogar, las mujeres mayores describen décadas asumiendo la mayor parte solas. La piragüista Mònica Doria, de 26 años, dijo que las tareas están ahora «completamente compartidas» en su hogar, en contraste con la configuración más tradicional de sus padres. La gerente de hotel jubilada Maite Noguera, de 64 años, que llegó de Lleida en 1971, señaló que los hombres ahora «hacen muchas más tareas que antes», aunque su generación rara vez vio equilibrio.

Los horarios laborales agravan a menudo los desafíos. La conductora de autobús Nats Rego, de 41 años, originaria de Barcelona y en Andorra desde 2002, dijo que sus turnos nocturnos hacen que «apenas vea» a su pareja, aunque él se encarga de la mayoría de las tareas del hogar y del cuidado de las mascotas. Añadió que esas horas hacen imposible la maternidad: «No podría ser madre con estos horarios laborales; no tengo vida».

La maternidad revela disparidades marcadas. La futbolista Míriam Tizón, de 34 años, la describió como un «freno» en su carrera semiprofesional, con un apoyo inadecuado para los cambios corporales posparto, desafíos que los hombres no enfrentan. La jefa de obra Patricia Galván, de 43 años, que llegó en noviembre de 2024, se enfrentó al escepticismo de trabajadores masculinos poco acostumbrados a mujeres en la construcción: «Muchos obreros no entienden que una mujer sepa de trabajos de construcción».

Los avances profesionales son evidentes pero desiguales. La jefa de sección de Andorra 2000 Alexandra Oliveira, de 45 años, portuguesa, observó más mujeres en roles inaccesibles hace dos décadas. Tizón elogió el «progreso increíble» en el fútbol femenino, impulsado por la visibilidad mediática. Sin embargo, limpiadoras como Antonia de Sousa, de 52 años, que lleva 32 años aquí, trabajan largas horas solo para llegar a fin de mes, mientras que la abogada Patricia Bragança, de 48 años, luchó contra estigmas al abrir su despacho hace 21 años, con «micromachismos» que aún persisten.

El equilibrio entre trabajo y vida personal sigue siendo esquivo. La CEO de Diplo Marta Pujol, de 41 años, estructura su día de 8 de la mañana a 3 de la tarde para el negocio, y luego pasa a cuidar de dos niños pequeños. La emprendedora Susana de Sousa, que llegó de Portugal hace 21 años con tres hijos —uno con una enfermedad rara que requiere viajes médicos al extranjero—, notó algunas mejoras pero persiste una «mentalidad muy cerrada». La psicóloga Sílvia Palau, de 35 años, enfatizó las cargas mentales continuas y los impactos en la carrera, especialmente las decisiones de maternidad diferentes para asalariadas frente a autónomas. La dietista Alba López en el Hospital Nostra Senyora de Meritxell dijo que roles feminizados como el suyo a menudo pasan desapercibidos.

Estas voces subrayan avances sociales —mayor visibilidad femenina en liderazgo y cambios en las dinámicas hogareñas—, pero afirman que la verdadera igualdad exige cambios más profundos en oportunidades, reparto de responsabilidades y reconocimiento.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: