Escaldes-Engordany recupera la Natividad Viva en homenaje a Esteve Albert
Cuatro representaciones en el Prat del Roure reimaginan la Natividad Viva de 1955 por el 30 aniversario de la muerte de Esteve Albert.
Claves
- Homenaje del 30 aniversario con texto de Esteve Albert y personaje que lo representa.
- Gradas ampliadas de ~100 a más de 300; sábado primer día vendió ~270 entradas (~90 % capacidad).
- Dirigida por Irina Robles y Juanma Casero con 100-120 participantes en escena y ~50 técnicos.
- Destaca oficios locales y alimentos regionales, enfatizando el carácter comunitario y parroquial del evento.
Este fin de semana, Escaldes-Engordany ha representado cuatro funciones de su Natividad Viva en el Prat del Roure, presentada este año como homenaje a Esteve Albert en el 30 aniversario de su muerte. La producción utiliza el texto de Albert y un personaje que lo interpreta como hilo conductor entre escenas para reimaginar la presentación original de 1955.
Los organizadores han adoptado un formato más «teatralizado» para aumentar la capacidad y evitar dejar gente fuera: las gradas del recinto ahora acogen a más de 300 personas, frente a unas 100 del año pasado. Las ventas anticipadas han sido fuertes —la primera función del sábado vendió unas 270 entradas (aproximadamente el 90 % de la capacidad)— y las restantes estaban al 50 % antes de las compras en taquilla, según los organizadores. Valentí Closa, concejal de cultura de la parroquia, ha dicho que el cambio buscaba preservar la esencia del evento mientras permitía que muchos más residentes y visitantes lo vieran.
Dirigida por Irina Robles y Juanma Casero, la puesta en escena transporta al público a 1955 combinando vestuario de época, fotografías históricas, proyecciones audiovisuales, música en vivo y narración hablada. Los directores dicen que esta edición ha pretendido reimaginar cómo se gestó la primera Natividad Viva, destacando el espíritu original de los vecinos que ofrecían dones y trabajo para crear los cuadros que se convirtieron en tradición.
Unos 100-120 participantes han subido al escenario este año —actores, bailarines del Esbart Santa Anna, músicos y voluntarios—, apoyados por unos 50 técnicos y personal de backstage. Las exigencias técnicas de la producción requieren una coordinación precisa de escenografía, proyecciones, iluminación, sonido en vivo y más de una docena de micrófonos; los intérpretes hablan de horarios de ensayo intensos en las semanas previas a las funciones. El actor que interpreta a Esteve Albert participaba por primera vez, un papel asignado en octubre y perfilado en ensayos concentrados.
El espectáculo conserva los personajes tradicionales de la Natividad —María, José y el niño Jesús, pastores, ángeles y el diablo— mientras añade bailes, movimientos e interludios musicales para mantener el ritmo y el interés teatral. También destaca oficios y productos locales como ofrendas: miel, queso tupí, embutidos, allioli de membrillo y otros alimentos regionales aparecen en los cuadros, junto a referencias a ocupaciones perdidas e incluso a los contrabandistas históricos de la parroquia. Un enfrentamiento escenificado en el que jóvenes pastores repelen al diablo acaba en celebración comunitaria, subrayando el tema recurrente de la obra sobre el triunfo del bien sobre el mal.
Los organizadores destacan el carácter comunitario del proyecto: la mayoría de los participantes son voluntarios de distintas generaciones y el evento se presenta como una actividad «de la parroquia, por la parroquia». Es el tercer año consecutivo que se celebra en el Prat del Roure; históricamente se realizaba alrededor de la Plaça Santa Anna. Closa ha dicho que no se descarta volver al espacio al aire libre, pero requeriría más planificación por el frío, el tráfico y otros retos logísticos.
Las representaciones del fin de semana han combinado el homenaje a Esteve Albert con un esfuerzo por mantener la Natividad Viva arraigada en la memoria local y accesible a un público mayor.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: