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Cultura·

Niños pequeños juegan a juegos tradicionales andorranos en taller de la Casa Museu

Los niños de tres a seis años exploraron el patrimonio cultural de Andorra con juegos interactivos como la xarranca y la baldufa durante 'Canya als Museus'

Sintetizado a partir de:
Altaveu

Claves

  • Visita guiada destacó diferencias entre casa histórica y hogares modernos.
  • Actividades incluyeron saltos de xarranca, xapes con tapones, juegos con pelota y peón baldufa.
  • Intérprete Quentin Malherbe enfatizó formatos lúdicos en museos para niños pequeños.
  • Padres elogiaron la diversión, el vínculo educativo con la cultura andorrana y recuerdos de infancia.

Niños de tres a seis años exploraron juegos tradicionales andorranos durante un taller interactivo en la Casa Museu d'Areny-Plandolit esta mañana, combinando juego y patrimonio cultural dentro del programa 'Canya als Museus'.

La sesión, diseñada para niños pequeños y sus familias, comenzó con una visita guiada adaptada a los participantes. Los guías involucraron a los niños haciendo preguntas sencillas sobre las diferencias entre la casa histórica y las viviendas modernas, animándolos a observar y discutir los cambios de primera mano. Esto convirtió la visita en un diálogo animado que ayudó a los niños a identificar contrastes en la vida cotidiana de generaciones pasadas.

Tras la visita, las familias probaron juegos tradicionales repartidos por las salas del museo. Las actividades incluyeron la xarranca, un juego de saltos que ponía a prueba el equilibrio; los xapes, jugados con tapones de botellas; y juegos con pelota. La baldufa, un peón, resultó complicada: nadie consiguió acertar, lo que provocó risas entre participantes de todas las edades.

Quentin Malherbe, el intérprete de patrimonio que dirigía el taller, subrayó el valor de estos eventos para audiencias jóvenes. «Parecía importante que este grupo también pudiera venir a los museos y disfrutar del patrimonio del país», dijo. Destacó la escasez de actividades museísticas para niños de tres a seis años, que a menudo requieren formatos lúdicos en lugar de visitas estándar para hacer la historia accesible.

Malherbe resaltó cómo estos juegos, hechos a mano localmente y transmitidos en las familias, diferían de los juguetes de hoy, que cambian rápidamente. Algunos, como la xarranca y los juegos con pelota, persisten en los patios escolares, pero con reglas y materiales actualizados.

Los padres se unieron, recordando sus propias infancias. Laia Martínez, madre de la pequeña Ona, de tres años, lo calificó de experiencia divertida y educativa. «Es lúdico porque al final de la visita pueden jugar, y tienen la oportunidad de conocer una casa mítica de Andorra y la cultura andorrana», dijo. El favorito de Ona fue pasar la pelota.

El taller concluyó con los niños eligiendo su juego preferido para otra ronda, más un rincón para leer y dibujar. El evento conectó a los participantes con el pasado de Andorra a través del juego práctico, haciendo el patrimonio vivo y atractivo.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: