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Cultura·

Pilar Cortadella: la pionera de las galerías de Andorra y defensora de los derechos de la mujer

De conducir Renault 4L en la España franquista a fundar la primera asociación de mujeres y galería de arte de Andorra, Pilar Cortadella encarna la resiliencia y.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Fundó la galería Art al set hace 20 años en Andorra, promoviendo artistas locales como Judit Gaset-Flinch.
  • Primera presidenta de la Associació de Dones Andorranes (ADA) en 1994, lideró estudio sobre la situación de la mujer financiado por la UNESCO.
  • Superó restricciones de la era franquista conduciendo de forma independiente y logrando autonomía económica.
  • Con más de 70 años, cursa un máster, va al gimnasio, hace voluntariado, gestiona la galería y cuida de la familia.

Pilar Cortadella desprende una elegancia natural que va más allá de su corto peinado cuidado, sus gafas geométricas y su blusa y zapatos a juego. Habla con gracia, gesticula con finura y ofrece una mirada transparente; se reunió en su galería, Art al set, que fundó hace casi 20 años en Andorra. Rodeada de obras de la artista Judit Gaset-Flinch, el espacio subraya su papel en la promoción de talentos locales junto a nombres consagrados, fomentando encuentros entre artistas y público que han fortalecido la escena cultural de Andorra.

Nacida en Sant Feliu de Llobregat en una familia obrera —su padre luchó en el bando republicano durante la Guerra Civil Española—, Cortadella empezó a trabajar joven por la escasez de recursos familiares para estudios superiores. Con casi 50 años, una vez que su hija menor comenzó la universidad, se matriculó en la UNED para retomar los estudios. Pronto comprendió la importancia de la independencia económica para las mujeres, sobre todo bajo restricciones que exigían permiso paterno o conyugal para abrir una cuenta bancaria, un negocio o el carnet de conducir. «Pasábamos de la tutela de un hombre a la de otro», recordó.

Decidida a conducir, símbolo de autonomía, primero cumplió el servicio social obligatorio gestionado por la Sección Femenina de la Falange. Su familia adquirió un Renault 4L grisazul y, con su padre mecánicamente hábil pero sin carnet, ella se puso al volante por Barcelona, llevándolo a clientes y proveedores mientras hacía recados.

Al llegar a Andorra con su marido desde la España franquista, encontró el Principat sorprendentemente aldeano pero orientado hacia Francia y París, que la cautivó en su primer viaje con sus grandes avenidas y las Galeries Lafayette. Más abierto y cosmopolita que la Barcelona de la dictadura tardía, energizó a su joven familia. Compartió recuerdos animados, como organizar una colecta escolar en Escaldes-Engordany con amigas, incluido Jordi Marquet —con planes fallidos para contratar a Bertín Osborne y Eugenio—, y presionar al jefe de Gobierno Josep «Pepone» Pintat junto a Xavier Espot Miró por mejores instalaciones escolares.

A principios de los 80, al abrir un hotel con su marido y otra pareja, resaltaron las limitaciones de las mujeres, como needing consentimiento conyugal para negocios o la prohibición de la ligadura de trompas. Esto la impulsó a contactar con otras, lo que la llevó a ser la primera presidenta de la Associació de Dones Andorranes (ADA), constituida formalmente en 1994 tras la Constitución. El grupo ofreció apoyo —a menudo emocional, con pañuelos listos—, cubrió vacíos institucionales y exigió asistencia con tacto. Entre sus logros más orgullosos: liderar el primer estudio sobre la situación de la mujer en Andorra, obteniendo fondos de la comisión andorrana de la UNESCO, organismos públicos y entidades privadas gracias a su enfoque dialogante y movilizador.

Ahora tan activa como siempre, Cortadella va al gimnasio de Caldea, voluntaria en programas lingüísticos, camina senderos locales a diario, cursa un máster para mayores en la UIC-Barcelona, gestiona la galería, cuida a su marido enfermo y disfruta de tareas de abuela a tiempo parcial. Hace senderismo con «las matxacas» —su grupo de amigas incansables— y esquía o socializa con otros de círculos políticos. Aún conduce con confianza, dejando atrás los días del 4L, y sigue imparable. «No puedo estar quieta», admite entre risas.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: