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Cultura·

Paisajes sagrados de los Pirineos: mitos, brujas y cumbres divinas

En las Jornadas de Brujería de Andorra, Martín Almagro explora la geografía sagrada antigua de los Pirineos, moldeada por tradiciones paleolíticas y brujas.

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Claves

  • Los Pirineos albergan paisajes sagrados desde la era paleolítica, ligados a brujas, mitos y animismo.
  • La geografía dramática —acantilados, cumbres, gargantas— genera fantasías y leyendas a diferencia de terrenos llanos.
  • Formaciones míticas como Aneto (gigante que gime) y Encantats (amantes malditos) encarnan la presencia divina.
  • Paralelos con sitios globales como el monte Olimpo y Uluru.

La serie de conferencias Jornadas de Brujería en Andorra abrió su apartado académico con una charla de Martín Almagro sobre los orígenes de los paisajes sagrados en los Pirineos.

Almagro describió la cordillera como poseedora de una «enorme personalidad», moldeada por leyendas de maldiciones divinas, errores o la violación mitológica de Pirene. La presentó como una isla cultural y ambiental, forjada por la adaptación y preservación de tradiciones antiguas que se remontan al paleolítico.

Central en esta herencia, argumentó, es un paisaje sagrado «propiedad de la divinidad», entrelazado con brujas, mitos, supersticiones, animismo y lo sobrenatural. «No solo los sueños de la razón producen monstruos, sino también los accidentes del terreno», señaló Almagro, sugiriendo que la geografía dramática de los Pirineos —con cambios estacionales, acantilados verticales, cumbres celestiales, bosques misteriosos y gargantas infernales— fomenta la fantasía entre su gente mucho más que las llanuras o los mares.

Muchas leyendas míticas y rituales mágicos perduran como anécdotas locales, formando parte del patrimonio pirenaico. Almagro explicó que los sucesos antes achacados a brujas ahora se entienden racionalmente. Las presentó como figuras ligadas a un «territorio luminoso», que encarnan una sensibilidad agudizada a las sensaciones de la naturaleza, como describió Mircea Eliade, aunque advirtió contra el sensacionalismo en los relatos de sus quemas.

El ponente trazó paralelos con otros lugares pirenaicos, como la montaña de Santa Orosia en Huesca y el eremitorio de San Blas, así como ejemplos globales como el monte Olimpo o Uluru en Australia —un lugar geológicamente único y escénico, declarado Patrimonio de la Humanidad y sagrado para los indígenas australianos.

Almagro destacó cómo las cumbres montañosas del mundo han sido divinizadas desde antiguo, sirviendo como moradas divinas o personificaciones de dioses. En los Pirineos, las formaciones recuerdan a «gigantes dormidos»: Aneto, que según los locales de Benasque gime en las tormentas por no haber ayudado a Jesús; Puigmal, un ser vivo que defiende la naturaleza; las Tres Sorores de Monte Perdido; y los Encantats, transformados por maldiciones a menudo arraigadas en la tradición cristiana.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: