El pole dance se consolida como deporte legítimo en Andorra y rompe estereotipos de la vida nocturna
El primer estudio dedicado al pole dance de Andorra abrió en 2024 ante la creciente demanda, transformando percepciones del estigma a su reconocimiento como arte acrobático.
Claves
- Primer estudio de pole en Andorra lanzado en 2024 por Yannick Diaz y Sylvie Pont tras boom de clases privadas en Ordino.
- Cambio de percepciones: el estigma inicial se desvanece, ahora visto como entrenamiento de cuerpo completo similar a la gimnasia, sin necesidad de forma física previa.
- Clases desarrollan fuerza, flexibilidad y autoaceptación; atrae a mujeres de todas las edades, rechaza asociaciones con striptease.
- Pocos hombres participan por barreras culturales, pese a la inclusividad del deporte en otros lugares.
El pole dance en Andorra está dejando atrás décadas de estereotipos que lo vinculaban a la vida nocturna y emerge como una exigente combinación de acrobacias, fuerza física y expresión artística comparable a la gimnasia o la danza contemporánea.
El primer estudio dedicado del país abrió en 2024, fundado por Yannick Diaz y Sylvie Pont tras un inesperado auge de demanda en clases privadas en Ordino. «Hubo un boom de gente pidiendo información y en unos meses abrimos la escuela, algo que ni siquiera habíamos planeado», recordó Tatiana Gutiérrez, que empezó como alumna y ahora imparte clases allí.
Persistió el estigma inicial, con reticencias ligadas a la comunidad cercana de Andorra. «Aún hay mucho estigma alrededor de este deporte, y hasta yo me sentí avergonzada al principio. Esto es Andorra, nos conocemos todos, y esa mirada pesa mucho», dijo Gutiérrez. Las percepciones han cambiado gradualmente, aunque persisten prejuicios.
Diaz, francés de origen formado en danza, incorporó primero el pole a sus actuaciones en 2014 por su potencial escénico. En Francia, señaló, es un deporte normalizado con competiciones regionales y nacionales que usan postes fijos y giratorios, puntuando movimientos estáticos y dinámicos más secuencias artísticas. Siguen los esfuerzos para convertirlo en disciplina olímpica.
Físicamente, los practicantes destacan la coordinación de todo el cuerpo por encima de músculos aislados. «Es un trabajo global», explicó Gutiérrez. «Nos centramos en espalda y brazos, pero cada figura exige sincronía corporal completa. A diferencia del entrenamiento de gimnasio para fuerza o del yoga para flexibilidad, aquí necesitas ambas a la vez para el control y la estética».
No se requiere forma física previa; el progreso se construye de forma gradual. Gutiérrez empezó sin fuerza, desarrollándola con agarres básicos. La alumna local Laura Pereira, de 24 años y de Encamp, se apuntó por curiosidad sin experiencia deportiva. En su segundo año, reporta grandes avances en músculo y flexibilidad, motivada por mejoras visibles semanales.
Las clases fomentan la autoaceptación y el empoderamiento, atrayendo a mujeres de todas las edades —hasta más de 65 años— y complexiones. «Muchas vienen buscando formas de volver a querer y confiar en su cuerpo», dijo Gutiérrez. «No hay cánones de imagen ni edad; es para nosotras, no para agradar a otros». El enfoque en presencia, respiración y confianza en una misma eleva la autoestima más allá del estudio.
Diaz y Gutiérrez rechazan los vínculos con el striptease: «No enseñamos striptease. El problema es el prejuicio social, no la disciplina», dijo Diaz. La sensualidad puede tener un papel artístico, pero no lo define. Pereira notó que los tabúes se desvanecen: «Nadie me ha dicho nada negativo, aunque persisten los estereotipos».
Los hombres siguen siendo escasos, con barreras culturales y miedo al juicio que los disuaden pese a la inclusividad del deporte en otros lugares. Mientras las opciones en Andorra se amplían, el pole dance exige disciplina al tiempo que construye fuerza física y personal.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: