El político andorrano Joao de Melo encuentra su pasión en la agilidad con perros
El directivo del Partido Social Demócrata canaliza su energía en guiar perros por circuitos de obstáculos, forjando lazos irrompibles mientras prioriza el bienestar animal.
Claves
- De Melo guía perros por circuitos de obstáculos de 200 m con indicaciones verbales y no verbales para velocidad y precisión.
- Entrena dos veces por semana a su border collie Lys, de 2,5 años, tras accidente y cirugía de rodilla, priorizando el disfrute.
- Descubrió la agilidad hace 10 años; su primer perro Kimba acabó con su sedentarismo y 'le salvó la vida'.
- Insiste en las necesidades específicas de cada raza; advierte contra la propiedad por ego que causa problemas de comportamiento.
Joao de Melo, miembro del comité ejecutivo del Partido Social Demócrata en Andorra, canaliza una intensa pasión en la agilidad con perros, un deporte en equipo en el que el guía dirige a su perro a través de un circuito de obstáculos de 200 metros.
La actividad exige velocidad explosiva y precisión, con los guías dirigiendo a los perros mediante indicaciones verbales y no verbales para sortear circuitos en constante cambio. «Crea un vínculo mucho más fuerte con tu perro, más importante que el propio deporte», afirma De Melo. Abierto a cualquier raza y con distintos niveles de dificultad, la agilidad incluye incluso adaptaciones para guías con movilidad reducida. El éxito requiere un entrenamiento constante para enseñar movimientos, interpretar órdenes y lograr una sincronización fluida, como un baile, según De Melo.
Él y su border collie de dos años y medio, Lys, entrenan al menos dos veces por semana con vistas a competir cuando estén listos. Su progreso ha sido lento: el entrenamiento ideal comienza alrededor de los 10 meses, pero un grave accidente de tráfico de De Melo lo retrasó hasta ahora. Recién recuperado de una cirugía de rodilla, prioriza el disfrute y la salud de ambos.
De Melo descubrió la agilidad hace una década tras un periodo sedentario que le apartó de sus aficiones activas como el skate. La adopción de su primer perro, Kimba, le obligó a salir al exterior y le introdujo en el deporte a nivel competitivo. «Kimba me salvó la vida», dice. Ahora anciano, disfrutan de sesiones casuales sin competir, ya que el bienestar del perro es lo primero. «Si haces esto por tu ego, pierdes; es por el perro», enfatiza.
Advierte contra tratar a los perros como juguetes o caprichos, y subraya las necesidades de cada raza. Los border collies, perros de trabajo como Lys, exigen dedicación; critica a los dueños que los adoptan sin tiempo, lo que lleva a un mal entrenamiento, comportamientos indeseados y consecuencias más amplias. «Acabamos pagando los pecados de otros», afirma De Melo.
Fuentes originales
Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: