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Cultura·

Sant Julià cerrará los jardines de esculturas de Juberri y convertirá el terreno en parque público parroquial

La parroquia planea rescindir el acuerdo privado de 2004, retirar la mayoría de las obras y gestionar el terreno como parque público.

Sintetizado a partir de:
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Claves

  • Plan para rescindir contrato de 2004 y retirar progresivamente la mayoría de esculturas, manteniendo solo obras de claro valor artístico
  • Propuesta respaldada unánimemente por unos 40 vecinos de Juberri en reciente reunión
  • Turismo se redirigirá a rutas y atracciones existentes; se propone aparcamiento en Rabassa/Coma Bella y cabaña informativa estacional
  • Funcionarios buscarán traslados negociados y aspiran a despejar el lugar para el próximo verano; plazo de 90 días podría ampliarse

Los cónsules de Sant Julià de Lòria, Cerni Cairat y Sofia Cortesao, esta semana presentaron a unos 40 vecinos de Juberri un plan municipal para cerrar los jardines de esculturas contemporáneas tal como funcionan actualmente y convertir el terreno comunal en un parque público gestionado por la parroquia. Tras meses de trabajo de varios departamentos municipales con aportaciones de Andorra Turisme, los vecinos en la reunión respaldaron unánimemente la propuesta.

Los jardines comenzaron bajo un acuerdo de 2004 con la promotora privada Nicole Grignon y se abrieron al público alrededor de 2005. Con el tiempo, el lugar se convirtió en una atracción popular, amplificada por las redes sociales, que atraía a gran número de visitantes —incluidos autobuses y autocaravanas—, especialmente en verano y fines de semana festivos. Quejas vecinales sobre congestión, calles bloqueadas y accesos a garajes, ruido, basura y la ausencia de servicios básicos como aseos y señalización llevaron a la comuna a buscar un nuevo enfoque.

La opción preferida de la comuna es rescindir el contrato de 2004, retirar progresivamente y reubicar la mayoría de las esculturas, y mantener en el lugar solo las obras consideradas de claro valor artístico. Funcionarios y vecinos citaron específicamente piezas del escultor andorrano Àngel Calvente como probables para permanecer. Los líderes municipales dijeron que seguirán un proceso ordenado y negociado con la propietaria de las esculturas y otras partes interesadas en lugar de imponer una retirada abrupta.

El acuerdo de 2004 obligaba a la parte privada a mantener la instalación, no a promocionarla como atracción turística, y a desmantelarla en tres meses si la comuna ponía fin al arreglo. Los funcionarios reconocieron que imponer un plazo estricto de 90 días sería impracticable dada la escala y el estado de la colección, y dijeron que los plazos podrían ampliarse para acordar una retirada ordenada; aspiran, en la medida de lo posible, a tener el lugar despejado para el próximo verano.

Para gestionar los flujos de visitantes y reducir la presión sobre las calles residenciales, la parroquia planea reorientar el turismo hacia rutas y atracciones familiares existentes en la zona de Juberri —incluido el Camí de la Senyoreta, el Camí Macarulla, la ruta Tamarro Lau, Naturland y circuitos locales de mountain bike— y concentrar la infraestructura de visitantes en la zona de Comabella, por donde ya discurre la ruta Macarulla. La comuna propone un área estratégica de aparcamiento en terreno comunal en la confluencia de la carretera de Rabassa (CS-130) y el camino de Coma Bella; se está preparando un proyecto técnico y presupuesto. Los funcionarios también valoran instalar una cabaña informativa estacional para canalizar a los visitantes lejos de las calles residenciales.

Antes de decidir cerrar los jardines, el consejo examinó alternativas como abrir un nuevo acceso más arriba —considerado prohibitivamente caro— y cobrar una entrada, que se juzgó inviable porque las visitas suelen ser breves y algunas piezas muestran desgaste. El consejo enmarcó el cierre como respuesta a quejas vecinales de larga data y principios de planificación urbana que reservan las zonas residenciales para uso residencial y concentran las instalaciones turísticas donde los servicios puedan soportarlas.

La comuna ya ha tomado medidas para limitar los impactos: en 2022 colocó señales que prohíben autobuses y autocaravanas en una calle de acceso y ha ensanchado tramos de la carretera de Rabassa para crear espacio de aparcamiento para autobuses. Los funcionarios dicen que no buscarán replicar el modelo de los jardines en otro lugar del territorio comunal, aunque están dispuestos a mediar en traslados de obras a emplazamientos privados siempre que los nuevos lugares no reproduzcan los problemas actuales para los vecinos. Varias partes privadas han mostrado interés en reubicar piezas, según fuentes municipales.

Nicole Grignon, de 88 años según se informa, ha rechazado el calendario propuesto para el verano, dice que buscará asesoramiento legal y se queja de no haber sido informada adecuadamente. Grignon ha dicho a los medios que paga costes mensuales de mantenimiento y seguro, pretende que los jardines sigan siendo gratuitos para los visitantes y se opone a algunos emplazamientos de reubicación propuestos. Ha dicho que busca un heredero o receptor «responsable» que mantenga la colección abierta a los niños sin cobrar entrada. Los funcionarios municipales señalan que Grignon indicó que sus herederos no pretenden continuar el mantenimiento de la instalación, un factor citado en la decisión de la comuna.

El consejo subrayó que busca un resultado negociado y digno con la propietaria y posibles receptores de las piezas mientras restaura el carácter residencial y la seguridad de Juberri. Una vez retiradas las esculturas, el terreno comunal se restaurará para ocio y recreo local como parque público gestionado por la parroquia.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: