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Cultura·

Sant Julià de Lòria celebra el día de su patrón con una misa de acción de gracias

Autoridades locales, feligreses y un peregrino se unieron al rector Pepe Chisvert en la misa tradicional del 7 de enero en honor a San Julià, fiel a la parroquia.

Sintetizado a partir de:
Bon Dia

Claves

  • Misa con la presencia de la ministra de Sanidad Helena Mas y la consellera de Turismo Judith López.
  • El rector urge construir puentes sobre muros divisivos, invocando a Isaac Newton.
  • Homilía relata los votos de virginidad de San Julià y Basilissa, fundación de hospital y martirio.
  • El acto termina con goigs cantados a letras medievales que alaban la clemencia del santo.

Sant Julià de Lòria celebró su día del patrón el 7 de enero con la misa de acción de gracias tradicional, a la que asistieron autoridades locales y un gran número de feligreses.

El acto mantiene una costumbre arraigada en la parroquia, como destacó el rector Pepe Chisvert en su homilía. Hace años, recién llegado al cargo, le aconsejaron que preservara tales tradiciones, incluida la práctica de poner el nombre del santo a los niños nacidos por estas fechas —Julià para los niños y Canòlich para las niñas—. La misa atrae incluso a quienes conocen más las referencias bíblicas de la ficción que del culto habitual, aunque los participantes mostraron devoción sin caer en extremos como los movimientos de renovación carismática.

Sentado de forma destacada junto a los líderes comunales había un hombre riojano con un bastón de peregrino, que evocaba una mezcla de caminante cansado y figura protectora recia. Su voz de tenor destacó durante los himnos.

Chisvert abrió felicitando a dos madres recientes de la parroquia: la ministra de Sanidad, Helena Mas, y la consellera de Turismo, Judith López. Indicó que la misa cierra el ciclo navideño, describiéndola como una celebración familiar e histórica. Inspirándose en el físico y teólogo Isaac Newton, el rector instó a construir puentes en lugar de muros —geográficos, étnicos, sociales, políticos, económicos y religiosos— que dividen a las personas.

La homilía relató la vida de San Julià: obligado a casarse pese a un voto de castidad, él y su esposa Basilissa preservaron mutuamente su virginidad para servir a Dios. Ella fundó un convento, él un monasterio y juntos convirtieron su casa en un hospital para hasta 1.000 personas. A veces confundido con el legendario santo hospitalario inmortalizado por Gustave Flaubert, Julià fue decapitado durante las persecuciones de Diocleciano, mientras que Basilissa murió en paz. El santo ocupa un lugar central en el retablo barroco de 1618 de la iglesia parroquial, obra de Antoni Tremulles.

Siguió la comunión, con hostias sin gluten repartidas por Carles Rosas, un colombiano afincado desde hace tiempo en Andorra y residente en la zona de Fener. Próximo a ser ordenado diácono, colabora en la parroquia de Sant Esteve de Andorra la Vella mientras estudia como seminarista, encarnando un espíritu de servicio.

La misa concluyó con los tradicionales goigs —canciones devocionales—, con música de Daniel Areny, una grabación de Coral Rocafort y letras catalanas medievales que alaban a Julià como abad, mártir y confesor: «Juliá de gran clemencia, lliura'ns de tot dolor» («Julià de gran clemencia, líbranos de todo dolor»).

Tales costumbres perduran con fuerza entre las distracciones modernas, mientras el peregrino riojano se marchaba solo por la Avinguda Verge de Canòlich hacia la Plaça Major.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: