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Cultura·

Los talleres del director barcelonés combaten la adicción de los adolescentes a las pantallas en Andorra

La Nave Va de David Martínez utiliza teatro y debates para enseñar a estudiantes andorranos el uso responsable de las redes sociales, los riesgos de la privacidad y el vínculo familiar.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Los talleres «Qui té a qui?» ayudan a estudiantes de ESO a reflexionar sobre el control de dispositivos frente a la adicción y la pérdida de privacidad.
  • Las plataformas activan la dopamina y llenan vacíos emocionales; casos extremos destacan riesgos como el ciberacoso.
  • Los estudiantes ven que las pantallas empobrecen las relaciones reales; los padres también están enganchados: solución, horas familiares sin móviles.
  • La nueva obra *Entre el miracle i el desastre* simula juicios para fomentar el pensamiento crítico; se observa impacto duradero.

David Martínez, director de teatro barcelonés de 52 años, dirige la compañía de teatro social La Nave Va desde hace más de 20 años. El grupo ha llevado talleres de sensibilización a estudiantes de primer curso de ESO en escuelas andorranas, centrados en el uso responsable de pantallas y redes sociales.

En estas sesiones, tituladas «Qui té a qui?» («¿Quién tiene a quién?»), los participantes reflexionan sobre si controlan sus dispositivos o al revés. Martínez enfatiza la pérdida de privacidad una vez que el contenido se publica en línea, ya que se vuelve público e incontrolable, lo que a menudo lleva a problemas como el ciberacoso. La adicción surge como otra preocupación clave, impulsada por plataformas que activan la dopamina y una sensación de bienestar, llenando vacíos por aburrimiento, vergüenza o carencias emocionales. Describe casos extremos, como jugadores japoneses que se orinan encima para no interrumpir el juego, para ilustrar cómo tales hábitos pueden arraigar.

Los talleres también aportan a los profesores insights sobre la dinámica de grupo. Los estudiantes suelen reconocer cómo las pantallas empobrecen las relaciones reales, generando malentendidos, y admiten usarlas para combatir la soledad cuando se sienten ignorados por padres o hermanos. Una queja común es que los padres mismos están enganchados a las redes sociales. Martínez aboga por mejorar la comunicación familiar, citando ejemplos como familias que guardan los móviles en una caja al menos una hora antes de dormir, lo que fomenta más conversación y lazos más fuertes. Los participantes que lo prueban expresan agradecimiento.

Se opone a prohibiciones totales del acceso de menores a redes sociales y pide en cambio guía, moderación y límites. Otra iniciativa, la obra *Entre el miracle i el desastre* («Entre el milagro y el desastre»), llegará pronto a Andorra. Simula un juicio a un filósofo, con estudiantes como jurado para agudizar el pensamiento crítico.

Martínez señala un impacto duradero: al volver a visitar grupos años después, los estudiantes recuerdan las discusiones. A través de la ficción, dice, la gente yerra sin consecuencias reales, como un entrenamiento para la vida. «El arte debe ser un lugar de esperanza y una lucha contra la apatía», concluye.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: