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Cultura·

La tendencia del 'pet parenting' perjudica el bienestar de los perros, advierten expertos

Tratar a los perros como niños provoca problemas como atrofia por los cochecitos, trastornos de conducta por la sobreindulgencia y ansiedad por ignorar sus instintos caninos, según entrenadores.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Los expertos dicen que humanizar perros con carritos y sin límites causa atrofia, ansiedad y agresión.
  • La excesiva permisividad desde cachorros lleva a problemas de dominancia como gruñidos o mordiscos.
  • Los perros urbanos sufren por el acceso limitado a la naturaleza y entornos abrumadores como centros comerciales.
  • El entrenamiento antes de la adopción equilibra el afecto con la etología canina en beneficio mutuo.

El vínculo entre humanos y perros ha evolucionado significativamente en las últimas décadas, pasando de una compañía práctica a una forma de paternidad simbólica conocida como 'pet parenting'. Esta tendencia trata a los perros casi como niños, con prácticas que los humanizan y a menudo difuminan los límites entre especies. Sin embargo, los expertos advierten de que estos enfoques pueden perjudicar el bienestar de los animales.

Eugènia Comas, psicóloga, etóloga clínica y entrenadora de perros en Bones Companyies, observa una tendencia creciente a sustituir la paternidad humana por la posesión de perros. «Hemos pasado de un extremo al otro», dice. Los animales tienen emociones, señala, pero no deben tratarse como personas. Los dueños proyectan expectativas irreales sobre los perros, ignorando sus verdaderas necesidades. Aunque ayudas prácticas como abrigos para razas sensibles al frío están bien, excesos como carritos para perros adultos sanos o cachorros impiden el movimiento natural y la interacción con el entorno. «Un perro necesita caminar y hacer ejercicio. De lo contrario, se atrofia», explica Comas. Los carritos solo tienen sentido para perros ancianos o con problemas de movilidad.

El entrenador Sergi Ibáñez destaca la excesiva permisividad como un problema mayor. Los perros pueden ser consentidos, dice, pero nunca malcriados. Sin límites desde la etapa de cachorro, pueden asumir dominancia, lo que lleva a gruñidos o mordiscos. Problemas de comportamiento como ansiedad, agresión, parálisis, huida, ladridos excesivos o sumisión suelen provenir de estos hábitos. Los perros urbanos en lugares como Andorra también sufren por el acceso limitado a espacios naturales, lo que afecta su salud física y emocional.

Ibáñez enfatiza un liderazgo claro: «Un perro es un perro, y un niño es un niño». Los dueños deben proporcionar órdenes concisas y consistencia, preservando los instintos del animal sin crueldad. En los entornos pet-friendly de Andorra, las opiniones difieren. Comas advierte de que los centros comerciales ruidosos pueden abrumar a los perros, mientras que Ibáñez dice que una socialización temprana los hace adaptables.

El auge de tratamientos de belleza, moda, dietas especiales y exposición en redes sociales refleja cambios culturales hacia un mejor cuidado animal. Sin embargo, estudios muestran que la humanización excesiva causa problemas como ansiedad por separación y agresión al sobreponerse a la etología canina. Comas recomienda entrenamiento antes de adoptar un perro para equilibrar el afecto con cuidados apropiados a la especie. Para los humanos, esta dinámica puede llenar vacíos emocionales, pero priorizar las necesidades biológicas de los perros beneficia a ambos.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: