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Etna Pou, esquiadora andorrana, logra ocho victorias FIS en su debut y lidera rankings mundiales

La de 17 años dominó eslalon, supergigante y eslalon gigante por Europa, con primeros puestos entre nacidas en 2009 en varias disciplinas y debut en bajada en los Campeonatos de Francia.

Claves

  • Etna Pou, esquiadora andorrana de 17 años, ganó 8 carreras FIS en su temporada de debut.
  • Líder mundial nacidas 2009 en bajada (1ª), eslalon (2ª), top 10 en eslalon gigante.
  • Destacó en eslalon, supergigante y eslalon gigante en Italia, España y Francia; 8ª en debut de bajada en Campeonatos de Francia.
  • Puntos FIS: 27,10 eslalon, 38,74 bajada; aspira a Copa de Europa.

La esquiadora andorrana Etna Pou cerró su temporada de debut en el circuito FIS con ocho victorias, colocándose entre las mejores del mundo de 17 años en varias disciplinas.

La joven de 17 años, que se formó en Ordino Arcalís antes de pasar al Esquí Club Pas Grau y ahora está patrocinada por Grandvalira Pas de la Casa-Grau Roig, brilló en Italia, España y Francia. Sus mejores resultados incluyeron el oro en eslalon en el sexto Trofeo FIS Blanca Fernández Ochoa, la victoria en supergigante en Bormio con bronce en la prueba paralela, y el triunfo en eslalon gigante en la pista Esparver de Grandvalira, donde registró su mejor marca de 28,70 puntos FIS.

Hace dos semanas, en los Campeonatos Absolutos de Francia en Tignes, Pou debutó en bajada con un octavo puesto, además de resultados en el top 12 en supergigante y eslalon. «Fue mi primera bajada, aunque la pista no era especialmente dura; supuso un reto nuevo sin experiencia previa en la disciplina», comentó, describiéndolo como gratificante tanto a nivel deportivo como personal.

A nivel nacional, logró el subcampeonato absoluto en eslalon y eslalon gigante, además del título sub-18. Sus puntos FIS actuales son 27,10 en eslalon y 38,74 en bajada, lo que la sitúa primera del mundo entre las nacidas en 2009 en bajada, segunda en eslalon y en el top 10 en eslalon gigante.

«Nunca pensé que lograría ocho victorias en mi primer año FIS», reflexionó Pou. Apuntó a la mayor exigencia de la competición —«el ritmo es más rápido y cada detalle cuenta más»—, pero atribuyó la temporada a su adaptación técnica y mental. Los podios italianos destacaron como «la recompensa por la dedicación y el esfuerzo constante del año». En conjunto, impulsó su crecimiento como atleta, afinando su comprensión de las demandas de la élite y aumentando su confianza para objetivos mayores, incluida una posibilidad real en la Copa de Europa si mantiene el progreso.

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