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Deportes·

Tribunal de Andorra condena a vigilante y padre por pelea en futsal juvenil de 2016

El vigilante recibió 18 meses de prisión suspendida y 15 días de arresto nocturno condicional por lesiones graves; el padre, 3 meses de arresto y 600 euros de multa por lesión leve tras disturbios en Sant Julià de Lòria.

Claves

  • Vigilante: 18 meses prisión suspendida, 15 días arresto nocturno condicional por lesión grave.
  • Padre: 3 meses arresto nocturno condicional, multa de 600 euros por lesión leve.
  • Ambos pagan 750 euros a una víctima; padre y vigilante cubren costes CASS adicionales.
  • Incidente surgió de protesta por amarilla en partido de futsal juvenil en Sant Julià de Lòria.

El Tribunal Penal de Andorra la Vella ha condenado a un vigilante de seguridad y al padre de un jugador por una pelea que estalló durante un partido de futsal juvenil en el centro deportivo de Sant Julià de Lòria en 2016.

La tensión surgió en las gradas tras la amonestación con tarjeta amarilla al jugador por parte del árbitro, lo que provocó protestas del padre. La situación escaló cuando el árbitro ordenó la expulsión del padre, y el enfrentamiento se trasladó al exterior, donde se produjeron choques físicos, incluidos puñetazos y el uso de una porra por parte del vigilante contra las víctimas.

El tribunal consideró a ambos hombres penalmente responsables de lesiones intencionales derivadas de los disturbios posteriores al partido. El vigilante de seguridad, condenado por un delito grave, recibió 18 meses de prisión suspendida y 15 días de arresto nocturno condicional por una infracción menor relacionada. El padre fue condenado por una lesión leve, lo que resultó en tres meses de arresto nocturno condicional y una multa de 600 euros —equivalente a 13 días de arresto nocturno si no se paga—, además de responsabilidad por las acciones violentas.

Ambos deben pagar conjuntamente 750 euros en compensación a una de las víctimas. El padre adeuda además 165 euros para cubrir gastos del Fondo de la Seguridad Social (CASS), mientras que el vigilante es responsable de unos 165,25 euros a CASS.

La fiscalía había pedido medidas más duras durante el juicio, casi una década después del incidente: dos años de prisión suspendida y cuatro años de libertad vigilada para el vigilante, más una prohibición de cuatro años de acceso a instalaciones deportivas; para el padre, tres meses de arresto nocturno, cuatro años de libertad vigilada y compensación total más costas.

Las defensas argumentaron que las lesiones eran leves, no requirieron tratamiento médico y equivalían a faltas prescritas, pero el tribunal respaldó la tesis de la fiscalía de que los testimonios de las víctimas coincidían y las lesiones concordaban con los presuntos ataques.

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