Volver al inicio
Deportes·

Enfermera y ciclista andorrana prospera tras trasplante de riñón gracias al deporte

Mari Martínez atribuye su recuperación al ciclismo y al deporte tras un trasplante de riñón, mientras aboga por la concienciación sobre la donación de órganos en Andorra.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Diagnosticada de nefropatía a los 16 años; usó el deporte como terapia principal pese a limitaciones.
  • Recibió riñón de su madrina; se pasó al ciclismo, ganó medallas europeas/mundiales de trasplantados.
  • Depresión postrasplante la llevó a unirse a la junta de Atida para avanzar leyes de donación de órganos.
  • Practica reiki, kundalini yoga; dedica logros a donante y concienciación.

Mari Martínez, enfermera y ciclista andorrana, ha convertido el deporte en una herramienta vital para su recuperación personal y para concienciar sobre la donación de órganos tras un trasplante de riñón.

En una entrevista en el programa *Fora de Joc* de Diari TV, Martínez relató su trayectoria, que comenzó a los 16 años con un diagnóstico de nefropatía. La enfermedad la aquejó durante una década, con tratamientos, cortisona, estrictas limitaciones dietéticas y constante incertidumbre. En lugar de abandonar el atletismo —su gran pasión, especialmente la pértiga—, utilizó la actividad física como su principal forma de terapia. «El deporte siempre ha sido mi primer medicamento», dijo, atribuyéndole el mérito de sostenerla mental y físicamente incluso en los peores días. Simplemente presentarse a los entrenamientos con sus compañeros le hacía sentir viva, a pesar de las limitaciones físicas.

Tras el trasplante, Martínez se pasó al ciclismo, una disciplina de menor impacto que le permitió competir de nuevo. Su donante fue su madrina, a quien dedica todas sus medallas: «Estas medallas no son mías, son suyas». Ha subido al podio en competiciones europeas y mundiales de deportes para trasplantados, pero enfatiza que lo importante es participar: una celebración de la vida y una prueba de que los trasplantes permiten vivir plenamente.

La operación trajo desafíos inesperados. Una vez estabilizado su cuerpo, Martínez cayó en depresión. «Durante el proceso, el modo supervivencia toma el control, pero cuando para, llega el impacto», explicó. La falta de apoyo entre pares durante su enfermedad la motivó a unirse a la junta de Atida, una asociación que cubre carencias en recursos para pacientes y familias. Ha contribuido a avanzar en la legislación sobre donación de órganos y programas de donación de tejidos en Andorra, aunque señala que queda mucho por hacer.

Martínez también practica reiki, en tercer nivel, y asiste a clases semanales de kundalini yoga por su equilibrio energético. En la bicicleta, encuentra un enfoque total: una forma de canalizar la vulnerabilidad en propósito y apoyar a otros.

Comparte el articulo en

Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: