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Deportes·

La carrera Sant Silvestre de Sant Julià de Lòria atrae récord de más de 700 corredores bajo la lluvia

La 33ª carrera de Nochevieja en Andorra superó expectativas con más de 700 participantes pese a las fuertes precipitaciones, con categorías familiares.

Sintetizado a partir de:
Bon DiaDiari d'AndorraAltaveuEl Periòdic

Claves

  • Más de 700 participantes superan los 627 del año pasado y el objetivo de 700 pese a la lluvia intensa.
  • Nuevo recorrido urbano y horario más temprano impulsan participación familiar y seguridad.
  • Evento no competitivo recauda fondos para Càritas con cuotas de 5 € y donaciones.
  • Fiesta con disfraces, música, chocolate caliente y entrega de premios en interior.

La 33ª edición de la carrera Sant Silvestre de Sant Julià de Lòria atrajo a más de 700 participantes pese a la lluvia persistente, superando los 627 inscritos del año anterior y el objetivo de los organizadores.

El evento de Nochevieja comenzó a las 19.00 con la categoría bebé para niños de hasta ocho años, que recorrió 300 metros desde la Plaça Major hasta la Plaça de la Germandat. Las carreras junior y senior arrancaron desde las 20.00 en la Plaça de la Germandat. Las trombas de agua empaparon calles y corredores por igual, pero las familias continuaron: padres protegiendo a los niños con paraguas, pequeños con chubasqueros y adultos con disfraces, algunos con perros, todos con gorros de Papá Noel. Los corredores senior más rápidos completaron el recorrido en 9 minutos y 50 segundos.

Ramon Ibarz, jefe del servicio de actividades deportivas de la parroquia, expresó su satisfacción por la participación: unos 70-80 en la categoría bebé, casi 100 juniors y la mayoría en la senior. Las inscripciones de última hora elevaron el número por encima de los 700 dorsales preparados, pero todos se unieron a las fiestas. «Estamos muy contentos con la respuesta de la gente, ya que alcanzamos nuestro objetivo de 700 pese al tiempo», dijo Ibarz. La lluvia fue el único obstáculo, pero los corredores disfrazados mantuvieron el buen humor, y el chocolate caliente con churros esperaba en la meta. Añadió que el evento conservó su esencia festiva pese a los desafíos.

Los principales cambios incluyeron un nuevo recorrido urbano por calles del barrio superior, evitando la carretera principal y el inicio anterior a las 22.00. Estos ajustes fomentaron la participación familiar de todas las edades, permitieron a los vecinos seguir la carrera desde sus casas y evitaron el frío de la noche. Ibarz atribuyó el crecimiento a estas adaptaciones, junto con música en directo, un grupo de batucada, luces, rifas y actuaciones en el Centre Cultural Lauredià por la lluvia. El centro también acogió la entrega de premios del concurso de disfraces y un concierto de clausura, con la presencia de los consellers de la parroquia Cerni Cairat y Sofia Cortesao.

La carrera no competitiva mantuvo su objetivo benéfico, con la cuota de 5 euros destinando dos a Càritas para apoyar a familias con necesidades básicas, más la opción de «dorsal cero» para donantes. Se cortó el tráfico en sentido sur de Avinguda Verge de Canòlic y Avinguda Rocafort de 19.00 a 21.00, con modificaciones en el transporte público.

Ibarz calificó la tradición de décadas como un fijo en Sant Julià y Andorra, elogió los primeros comentarios positivos de participantes y vecinos, y prometió mejorar ediciones futuras.

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