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Medio ambiente·

Rebaño francés de 300 ovejas entra en el valle UNESCO de Andorra contra incendios

Las ovejas pastan en Madriu-Perafita-Claror para eliminar vegetación densa en zonas de difícil acceso para vacas o maquinaria. El proyecto se coordina con ganaderos locales y prioriza la convivencia con visitantes.

Claves

  • 300 ovejas no preñadas de Ariège llegan por Pas de la Casa para trashumancia.
  • Limpian sotobosque en sectores como Ràmio y Estany Blau del valle Madriu-Perafita-Claror.
  • Iniciativa de Escaldes-Engordany revive tradiciones y previene incendios en áreas inaccesibles.
  • Sin perros guardianes por seguridad; estudian capacidad para segundo rebaño.

Unas 300 ovejas no preñadas de la región francesa de Ariège llegaron el viernes al Vall del Madriu de Andorra, cruzando por Pas de la Casa para iniciar un proyecto de trashumancia que elimina el sotobosque denso y reduce los riesgos de incendios forestales mediante el pastoreo.

El rebaño llegó a la Borda Sabater, en el valle de Madriu-Perafita-Claror, sitio Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO, guiado por un pastor y tres border collies utilizados solo para dirigir a los animales. Pastarán en sectores como Ràmio, Conangle-la Peguera, Prat Primer, Estany Blau y Tossa de Braibal antes de descender a la zona de la Plana a principios de septiembre. Para gestionar el pastoreo de forma sostenible, las ovejas ocuparán cada zona en último lugar, evitando solapamientos con las vacas y caballos existentes.

A diferencia del ganado mayor, las ovejas acceden a zonas boscosas cerradas para controlar la vegetación en medio de las temperaturas crecientes. «Las vacas no hacen este trabajo; las ovejas entran en el bosque y lo limpian», ha dicho Rosa Gili, cònsol major de Escaldes-Engordany. Ha añadido que la iniciativa recupera la presencia tradicional del pastoreo en el valle, donde los animales configuraban la vida cotidiana, y ayuda a mantener los bosques en buen estado.

El comune de Escaldes-Engordany impulsó la iniciativa con el Departamento de Agricultura y otras parroquias que comparten el valle, tras contactos con un pastor de Ariège que buscaba pastos de alta montaña ante el calor veraniego y el cambio climático. El acceso rodado limitado impide el desbroce mecánico, lo que hace del pastoreo una herramienta natural esencial.

La consellera de Medio Ambiente y Vall del Madriu, Magda Mata, ha insistido en la coordinación para el uso compartido y en estudiar la capacidad de carga del terreno para añadir posiblemente un segundo rebaño de 300 ovejas, evitando el sobrepastoreo. «Hemos evaluado la capacidad del territorio para que todos puedan pastar sin quitar hierba a los demás», ha señalado.

En este valle muy concurrido, el rebaño no cuenta con perros de protección para evitar controversias pasadas. Los pastores y ecoguardas vigilarán de cerca, y se pide a los visitantes que lleven atados a sus perros —con bozales en razas potencialmente peligrosas—. Hay un seguro que cubre incidentes con las ovejas. Mata ha enfatizado la convivencia segura entre pastores, senderistas y demás usuarios, mientras que Gili ha apelado a la responsabilidad ante el ganado.

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