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Medio ambiente·

El Comú d'Escaldes-Engordany sube drásticamente las multas por acceso ilegal de vehículos motorizados al protegido

Valle de Madriu, para reforzar las normas contra reincidentes extranjeros difíciles de rastrear ante recientes problemas de aplicación.

Claves

  • Multas por vehículos no autorizados, motos y e-bikes suben de 100-300 € a 1.000-3.000 €, contra reincidentes.
  • Coordinación con Andorra la Vella, Sant Julià de Lòria, Encamp y Escaldes-Engordany para disuadir a visitantes extranjeros.
  • 12 casos recientes: 6 residentes andorranos pagando, 6 extranjeros no localizables.
  • Aprobación por mayoría; oposición califica el alza de 'salvaje' en debate sobre acampada y vertidos.

El Comú d'Escaldes-Engordany ha aprobado normas revisadas sobre el acceso de vehículos a motor al Valle de Madriu, elevando las multas de entre 100 y 300 € a entre 1.000 y 3.000 €, especialmente para reincidentes que utilicen motocicletas o bicicletas eléctricas.

Los cambios, coordinados con las cuatro parroquias que comparten el área protegida —Andorra la Vella, Sant Julià de Lòria, Encamp y Escaldes-Engordany—, buscan prevenir estas entradas de manera más efectiva. La consellera de Medio Ambiente y Valle de Madriu, Magda Mata, indicó que la medida responde a los desafíos para imponer sanciones a visitantes extranjeros. «Notificamos a tres personas de fuera, pero no podemos perseguirlas», señaló durante la sesión del jueves.

Mata aludió a esfuerzos promocionales, como una web en español que ofrece rutas por el valle y que tenía en cuenta las multas bajas anteriores. La vigilancia reciente ha registrado 12 casos: seis residentes andorranos en proceso de pago y seis extranjeros imposibles de localizar.

El Comú aprobó la actualización por mayoría, con la abstención del conseller minoritario David Pérez. Él calificó el aumento de «casi un 600 %» y «salvaje», argumentando que los incidentes documentados no lo justifican. Pérez instó a actuar con más contundencia en otros problemas, como el acampada ilegal y los vertidos, que dijo que ocurren con mayor frecuencia.

La Cònsol Major Rosa Gili priorizó los controles de acceso por encima de todo. «Regular el acceso era el asunto clave», afirmó, minimizando las variaciones en otras normas entre parroquias, como las distintas autorizaciones para acampar. «Son cuestiones menores». Gili rechazó las peticiones de normativas uniformes o un órgano de supervisión más amplio, subrayando la responsabilidad de Escaldes-Engordany sobre su territorio. Afirmó que no existen disputas sobre la gestión global del Madriu, pese a algunas diferencias, incluidas las de Sant Julià de Lòria sobre zonas compartidas.

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