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Medio ambiente·

Investigadores andorranos inician la fase 2 del estudio Permapyrenees de permafrost en Grau Roig

Equipos de AR+I han arrancado la segunda fase del proyecto Permapyrenees, respaldado por la UE, con trabajos de campo en Clots de la Menera para confirmar permafrost pirenaico mediante monitoreo a largo plazo y técnicas avanzadas.

Claves

  • Equipos de AR+I recuperaron datos de termómetros, hicieron prospecciones geofísicas, fotogrametría con drones y muestreo de agua en Clots de la Menera.
  • El proyecto genera datos a largo plazo para confirmar permafrost en las altas montañas de Andorra ante incertidumbres climáticas.
  • El deshielo del permafrost arriesga deslizamientos y amenazas a laderas, zonas de senderismo e infraestructuras.
  • Iniciativa financiada por la UE hasta 2029 con 1,76 M€, con socios universitarios e institutos pirenaicos.

Investigadores de Andorra Recerca + Innovació (AR+I) han iniciado la segunda fase del proyecto Permapyrenees, financiado por la UE, con una visita técnica de campo a Clots de la Menera en la zona de Grau Roig.

La visita marcó el comienzo de Permapyrenees-2, enmarcado en el programa de cooperación transfronteriza Poctefa, que se centra en el permafrost —suelo permanentemente congelado— en los Pirineos. Esta fase se basa en trabajos previos para determinar si dichas condiciones persisten aún en las zonas de alta montaña de Andorra.

Durante la salida, equipos de AR+I y socios del proyecto llevaron a cabo cuatro actividades clave: recuperación de datos de termómetros subterráneos instalados el año pasado, realización de prospecciones geofísicas para evaluar las propiedades del suelo, fotogrametría con drones y recogida de muestras de agua para análisis en laboratorio.

Para Andorra, esta etapa tiene una importancia especial, ya que generará series de datos para aclarar el comportamiento térmico del subsuelo en el lugar. Las observaciones a largo plazo son esenciales para distinguir efectos estacionales de condiciones reales de permafrost, una cuestión que sigue abierta para el país.

La investigación aborda un aspecto menos conocido de la criosfera pirenaica. Aunque la pérdida de glaciares y la reducción de nieve han recibido mucha atención, la distribución, evolución y persistencia del permafrost —especialmente en sectores meridionales— aún plantean muchas incógnitas.

Más allá de la ciencia, el estudio informa sobre los impactos del cambio climático en las altas montañas, donde el permafrost ayuda a estabilizar las laderas. Su deshielo podría desencadenar deslizamientos, movimientos de suelo y riesgos para zonas de senderismo e infraestructuras de montaña.

Clots de la Menera se ha consolidado como un lugar clave de pruebas. Los estudios geofísicos de la primera fase, la teledetección y los sondeos iniciales revelaron indicios de hielo enterrado y rasgos similares al permafrost, con temperaturas cercanas a 0 °C y valores ligeramente negativos en profundidad —lo que indica un posible permafrost templado—. La segunda fase busca pruebas concluyentes.

Con vigencia hasta marzo de 2029, Permapyrenees-2 amplía los puntos de monitoreo por los Pirineos e incorpora métodos avanzados de detección. Financiado por el programa Interreg Poctefa 2021-2027 de la UE con 1,76 millones de euros, cuenta con socios como AR+I, la Universidad de Barcelona, el Instituto Pirenaico de Ecología (IPE-CSIC), Cerema, el Centro de Tecnologías de Telecomunicaciones de Cataluña (CTTC), la Fundación Kilian Jornet y la Universidad de Perpignan Via Domitia.

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