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Medio ambiente·

Alfons Alcoverro gana el premio ei! por el diseño sostenible del refugio de montaña 'Torb'

El diseñador andorrano de 25 años rediseña el refugio de Portella a gran altitud para promover el diálogo ambiental frente a la conquista, fusionando tradición e innovación.

Sintetizado a partir de:
Diari d'Andorra

Claves

  • Gana el premio ei! de Elisava y finalista en CODIC por rediseñar el refugio de Portella a 2.265 m.
  • Inspirado en el viento 'torb'; transforma refugios de espacios conquistados a sitios de diálogo con la naturaleza.
  • Usa piedra seca, tratamiento yukimatsu de madera y armazón de globo para construcción desmontable sin helicópteros.
  • Incluye manifiesto dadaísta: la montaña debe desafiar, no abrazar, a los visitantes.

Alfons Alcoverro, un joven de 25 años de Escaldes-Engordany, ha ganado el premio ei! de Elisava con su proyecto final de grado en Diseño e Innovación, titulado *Torb*. El trabajo, que también llegó a la final de los premios CODIC, propone un rediseño sostenible para el refugio de Portella en Pas de la Casa, a 2.265 metros de altitud.

Alcoverro se inspira en el viento de montaña *torb* —hermoso pero con carácter admonitorio— para abordar los retos del turismo de montaña, especialmente la preservación del paisaje ante el aumento de visitantes. Su idea central cambia la percepción de los refugios de montaña de territorios «conquistados» a espacios que fomentan el diálogo con su entorno. «Tenemos que dejar de ver los refugios como lugares conquistados», afirma.

El proyecto fusiona tradición e innovación, utilizando técnicas como la construcción en piedra seca y el *yukimatsu*, un método japonés que quema la capa exterior de la madera para hacerla antibacteriana y resistente al agua sin pinturas ni barnices, evitando emisiones de aerosoles. La estructura emplea un sistema de armazón de globo —simple, ligero y desmontable— que permite el transporte sin helicópteros para minimizar el impacto ambiental. Reutiliza partes del refugio existente y diseña elementos desmontables para una eventual desmantelación.

Alcoverro concibe proyectos que sirven a la naturaleza por encima del dominio humano. Su trabajo incluye un manifiesto provocador al estilo dadaísta que declara el refugio no como refugio, sino como un «grito de piedra y madera» que desafía al viento. «La montaña no debe abrazarte; debe desafiarte», escribe, imaginando una casa sin paredes con un techo suspendido entre la tierra y el cielo, un lugar indomable.

El diseñador ve *Torb* como viable y de bajo impacto, reordenando elementos existentes en lugar de añadir nuevos. Espera materializar este tipo de proyectos conscientes en Andorra, su hogar. Aunque el diseño ha alimentado la sociedad de consumo, Alcoverro considera la sostenibilidad como un deber moral para contrarrestar sus presiones.

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Fuentes originales

Este articulo se agrego a partir de las siguientes fuentes en catalan: